DE ARCHIVOS Y REDES

UN PROYECTO ARTÍSTICO SOBRE LA INTEGRACIÓN Y REACTIVACIÓN DE ARCHIVOS

La muerte de nuestra querida amiga y cómplice Elizabeth Romero Betancourt (1960 – 2016) el 28 de noviembre nos dejó desconsolados. Ante la contundencia de la muerte, aquí reúno sus ecos en nuestro archivo.

Lunes, 03 Abril 2017 17:54

ELIZABETH ROMERO, LA CORRESPONSAL

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Uno de los proyectos en los que más colaboramos con Elizabeth Romero fue Pinto mi Raya: un espacio donde las artes visuales suenan que fue un programa en ABCradio (760 AM) que se transmitió del 4 de junio de 2001 al 14 de febrero de 2002.

Romero fue nuestra corresponsal y sus participaciones eran por teléfono. Profesional como era, siempre nos enviaba el texto que iba a leer antes para que nosotros estuviéramos preparados para seguir la conversación. Están en nuestro archivo al igual que copias digitales de todos los programas que también se encuentran en el Centro de Documentación de Ex Teresa.

Hoy les comparto la colaboración de Elizabeth en el programa #6 transmitido el 2 de julio de 2001 en el cual entrevistamos a Dante Hernández Miranda sobre su libro Pola Weiss. Pionera del videoarte en México, y su colaboración consistió en contextualizar esa época. Aquí lo pueden escuchar.

Y abajo les comparto algunos de sus textos.

 

Pinto mi raya/Radio ABC/10.09.01/Elizabeth Romero

Tómbola

Quizá los radioescuchas conozcan el programa Tómbola que pasa TV Azteca los domingos en la noche. Se trata de un talk show en el que cuatro periodistas del espectáculo interrogan a mansalva a otros tantos miembros de la farándula, o bien figuras controvertidas, puede estar lo mismo Serrano Limón --de Pro Vida-- que Sasha Montenegro peleando por un "ranchito" de varios millones de dólares, el modisto Julio Chávez o Adela Fernández --la hija del Indio-- y se supone que hablan de todo: cirugías plásticas, opciones sexuales, infidelidades, marrullerías varias.

El domingo 2 de septiembre estuvo en el programa Rocío Boliver, actriz también conocida como "La congelada de uva". El gancho del programa era que en algún momento de la transmisión, ella realizaría un performance; como ninguno de los entrevistadores había visto nunca uno y como en la información previa manejada en las tarjetitas se decía que ella era muy atrevida, que se desnudaba, que se había presentado en la Semana Cultural Gay, se creó en el público una expectativa falsa.

A la hora de la hora, La Congelada no pudo dar una definición de su trabajo y amenazó con que todo quedaría explícito cuando ella hiciera el performance. Se levantó de su lugar y tomó trozos de cinta canela con los que cubrió la boca de tres de sus entrevistadores, la cuarta se lo impidió, la Congelada insistía, la periodista manoteó y le dijo que no quería que le pusiera nada, la Congelada la regañaba: "¿cómo quieres saber qué es un performance, si no quieres participar en él?" El momento fue algo molesto y finalmente la Conge decretó: "Esto que acaban de ver fue un performance". El público se desinfló, la periodista se mofó con un gesto, y La Congelada y su performance quedaron como bufones de segunda. Resulta muy triste ver estos espectáculos en vivo y francamente son de pena ajena verlos por televisión en cadena nacional. Extraño la Asociación Protectora del Espectador de Performance que formó Eric del Castillo en la primera mitad de los noventa.

Para Pinto mi raya, Elizabeth Romero

 

Pinto mi raya / Radio ABC/ 12.11.01/ Elizabeth Romero

Libros y codazos

La noche del jueves 8 pasado se presentó el libro Con el cuerpo por delante, 47882 minutos de performance, "Apenas un testimonio visual y nomenclátor (sic) básico..", en palabras de Guillermo Santamarina, de las nueve versiones de la ahora Muestra Internacional de Performance en Ex Teresa.

Al coctel en la cantina La Faena --espacio decadente e híbrido con sus vitrinas que guardan capotes, ternos, banderillas de pasadas glorias del toreo y ambientado con luces de disco y pantallas para video-- no asistió toda la comunidad de performanceros, que sin duda estará contenta con el libro --un tomo bien editado, bien diseñado, bien impreso--, pero no así con el río revuelto de los dimes y diretes que actualmente campean en torno al evento, al espacio y a los protagonistas.

Por un lado, hay un malestar genuino porque la Muestra se reduce en tiempo, en difusión, en calidad y la institución no logra salvar distancias con los artistas (apoyo técnico, recursos) y con el público (información, señalamientos, continuidad), por el otro, el afán de protagonismo de un tal Pancho López que, contrario a lo que dice la fábula "chiquito, pero matón", éste es grandote y rajón, ha ocasionado no malestar sino verdadera basca. Además de aventar la piedra y esconder la mano, es de los que patean el pesebre utilizando a ingenuos inverosímiles o bien a otros congéneres para que le engorden el caldo en su periplo imaginario hacia el poder y el control. Este sujeto, como no sabe que la ropa sucia se lava en casa, insiste en utilizar a los medios, más que para ventilar sus asuntos, para que publiquen su nombre en letras de molde y confirmar, leyéndolo, que está vivo.

En fin. Celebremos la aparición de un libro, pero preguntémonos por qué demoró tanto, por qué se rumora que la Muestra será bienal, por qué, como afirma Begoña Inchaurrandieta, "No se necesita que la Muestra de Performance sea un evento grandioso, pero es provocador por la indiferencia que, en algunos, causa."

En diciembre pasado, en el discurso que para tomar posesión como Director del Instituto Nacional de Bellas Artes pronunciara Ignacio Toscano, hizo mención del performance y lo ubicó en el mismo rango de otras disciplinas. Personalmente me acerqué a agradecerle esta inclusión. La publicación de este libro quizá refrenda ese compromiso; ahora tal vez convenga un diálogo con la comunidad.

Para Pinto mi raya, Elizabeth Romero

 

Pinto mi raya/ Radio ABC/ 08.10.01/ Elizabeth Romero

Otros espacios

La globalización intenta abatir las individualidades. Si el mundo es un mercado, se busca que los consumidores de ese mercado tengan las mismas necesidades, los mismos gustos, los mismos hábitos; homogenizar para vender. Así pues, las ideas de individualidad y pluralidad --entendida ésta como la inclusión de individualidades-- se ven amenazadas, acorraladas y a veces, desechadas. El proyecto neoliberal no da signos de cansancio, cuando ya las muchas y diversas sociedades del mundo desfallecen: endeudamiento que compromete a generaciones y generaciones, inflación acumulada de tres dígitos, privatización de universidades públicas, alimentos transgénicos, mano de obra barata como eufemismo de esclavitud. Las consecuencias de esta política se cuelan día a día, a veces de manera imperceptible, para afectar nuestra vida cotidiana en favor de la macroeconomía.

El arte y su sistema no quedan excluidos. Ante la reducción de presupuestos destinados a la educación y la cultura, las estrategias para resistir las interminables crisis y devaluaciones han sido constantes. Ahora que se habla de "ciudadanizar" y que están de moda los changarros conviene recordar que antes, mucho antes, algunos artistas visuales ya habían intentado abrir canales propios, cansados de la imposibilidad de tener acceso a los canales institucionales (museos, becas, fideicomisos) o por la mera gana de no pagar los porcentajes que descuentan las galerías privadas.

Exhibir en un museo implica que el artista produzca con sus propios medios la obra que presentará, esperar dos años o más para ser programado, encontrar patrocinadores si acaso quiere un catálogo y aceptar la condición de que en un museo no se vende obra, sólo se exhibe; su retribución por tanto es moral: el honor de haber expuesto en x museo, el acrecentar su currículum, la validación que otorga la institución.

Exhibir en una galería requerirá de una inversión mayúscula (producción de obra, renta de espacio, pago de invitaciones, catálogo y coctel) justificada por la suposición de que la obra será vendida, ya logrado esto, el artista deberá pagar un porcentaje de su venta a la galería.

Estos dos esquemas son válidos en el caso de que la obra interese a curadores y galeros, de lo contrario, el artista no exhibirá ni en un museo ni en una galería. Dado que las estéticas en boga son perfiladas por corrientes internacionales o bien a gusto y apreciación de curadores y funcionarios, y que resulta muy difícil encontrar lugares para exhibir si se es demasiado joven --pero también si se es mayor de 35 años-- y si además el artista no reside dentro de los marcos geográficos que las instituciones medianamente atienden, urge pues alentar el nacimiento y desarrollo de otros espacios, otros modos de legitimar y otras estrategias. Pidiendo una oportunidad para la paz.

Para Pinto mi raya. Elizabeth Romero

 

Pinto mi raya/ Radio ABC/ 11.02.02/ Elizabeth Romero

Adioses

Para una piscis ascendente piscis como yo es muy difícil resistirse a las lágrimas. Y cuando tengo que despedirme de algo que quiero mucho, me gana el sentimiento y quiero llorar. Pero antes de que el llanto pudiera traicionarme, quiero agradecer a Mónica Mayer y Víctor Lerma su invitación a colaborar en esta pieza de arte conceptual aplicado, que me ha permitido estar al aire frente a radioescuchas que quizá nunca pueda ver con mis ojos, pero que se volvieron cómplices y amigos con quienes tuve una cita cada quince días, a la que ninguno faltó. En estos meses, he tratado de compartir algunas de las cosas que me gustan o me disgustan, explicarme otras haciendo reflexiones en voz alta, o analizar hechos o ideas para tratar de entender el mundo. Estoy completamente convencida de que el arte sirve para pensar, y que el pensamiento, la inteligencia, la razón, el sentido del humor son armas también.

Me quiero despedir con algunas frases de artistas, tomadas de un libro que me acompaña desde hace muchos años, Los hermanos videntes de Paul Eluard, primer tomo de una serie de tres llamada Antología de escritos sobre el arte, de Editorial Proteo, (Argentina, 1967).

Dice Miguel Angel (1475-1564) en una carta dirigida a alguno de sus mecenas: "Su Señoría me hace decir que pinto y que no dudo de nada. Yo respondo que se pinta con el cerebro, y no con las manos; y quien no puede tener su cerebro libre, se cubre de vergüenza." Y Pablo Ruiz Picasso (1881-1973): "¿Qué creen ustedes que es un artista? ¿Un imbécil que sólo tiene ojos si es pintor, orejas si es músico, o una lira en todos los recovecos del corazón si es poeta, o inclusive si es boxeador, sólo músculos? Muy por el contrario, es al mismo tiempo un ser político, constantemente despierto ante los desgarradores, ardientes o dulces sucesos del mundo, que se modela todo entero a imagen de ellos. ¿Cómo sería posible desinteresarse de los otros hombres, y en virtud de qué negligencia marfilina es posible separarse de una vida que ellos entregan tan copiosamente? No, la pintura no está hecha para decorar los departamentos. Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo."

Y mi frase favorita, del autor de Madame Bovary, Gustave Flaubert (1821-1880): "La raza de los gladiadores no ha muerto; todo artista es uno de ellos." Gracias por su atención.

Para Pinto mi raya, Elizabeth Romero.

 

Siempre te recordaremos, querida Elizabeth, gladiadora en toda la extensión de la palabra.

 

Mónica Mayer, 3 de abril de 2017

 

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