DE ARCHIVOS Y REDES

UN PROYECTO ARTÍSTICO SOBRE LA INTEGRACIÓN Y REACTIVACIÓN DE ARCHIVOS

La muerte de nuestra querida amiga y cómplice Elizabeth Romero Betancourt (1960 – 2016) el 28 de noviembre nos dejó desconsolados. Ante la contundencia de la muerte, aquí reúno sus ecos en nuestro archivo.

Buscando a Elizabeth Romero Betancourt

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En 2007 se llevó a cabo la exposición TRANSacciones con obra de Esther Ferrer en el MUCA Roma.

Fue una muestra muy especial para mí porque me permitió ver de cerca el trabajo de una de mis heroínas y constatar, una vez más, la simpleza de su genialidad.

Al evento fueron convocados varios artistas para reactivar las piezas de Ferrer que en muchos casos son instrucciones. Una de las artistas invitadas fue nuestra querida Elizabeth Romero Betancourt.

Les dejo aquí un par de fotografías del evento, la crónica que escribí sobre el mismo para El Universal y un fragmento de mi texto en el catálogo de Ferrer, publicado por la UNAM.

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3. Invitar a otros a jugar

Las obras de Esther Ferrer siempre toman en cuenta al espectador. Esto podría parecer una contradicción viniendo de alguien que plantea que la creatividad “es una opción que sólo compromete a uno mismo y que cada cual practica por decisión propia”[1]. Sin embargo, creo que precisamente porque sus obras son tan sinceras, logran convertirse en una invitación a jugar, esa actividad fundamental para el aprendizaje profundo que tanto tiene que ver con el arte acción.

Las obras que se presentaron en TRANSacciones le ofrecían al público varias formas de interactuar que iban desde la contemplación, como en el caso de Memoria, su sobria instalación hecha con sobres blancos sobre el piso[2], hasta la complicidad, como en El filo del tiempo sin cuya presencia no funciona puesto que cuando el espectador se acerca a la vieja silla en medio de la sala de exhibición, un sensor capta su presencia haciendo que el cordón empiece a caer sobre el mueble lentamente. Aquí el público es actor indispensable, aunque involuntario. Por otro lado, durante el transcurso de la exposición hubo varias reuniones en las que diversos artistas, entre ellos Milton Zayas, Alejandro Uranga, Oscar Pérez y Francisco González, utilizaron las obras de Esther Ferrer para realizar acciones, convirtiéndose en coautores. Y utilizo la palabra coautores más que intérpretes, porque sus instrucciones son suficientemente abiertas para que cada persona vierta en ellas sus propias ideas y emociones.

En una de estas reuniones Elizabeth Romero y Katnira Bello se tomaron turnos para realizar acciones a partir de las partituras de los performances de Esther Ferrer o para guiar al público en esta actividad.

La mayoría de las acciones fueron ante Recorridos, una instalación que marca las posibilidades para transitar un cuadrado. De manera metódica y sencilla, muchas de estas opciones se describían en varias hileras a lo largo de tres muros: cuatro clavitos con las letras A, B, C y D en cada esquina delimitaban los cuadrados y las mismas letras en distinto orden arriba del cuadrado marcando cada opción, que se dibujaba con un hilo que iba de clavo a clavo. Cada combinación daba como resultado otra forma. Esta pieza tiene la limpieza del arte conceptual y como instalación resulta fascinante, prístina. Sin embargo, las mismas instrucciones de Esther le advierten al público que “si hacen la acción varias o muchas personas conviene concretar antes la forma en la que se van a realizar, si en diferentes espacios o en uno solo embotando los recorridos de cada una de las personas. En este último caso se puede producir atascos de circulación que se resolverán como se pueda”. Lo mismo sucede en la vida.  

En TRANSacciones se colocaron cuatro cubos con estas mismas letras sobre el piso para que los participantes recorrieran el espacio entre ellos o incluso los movieran o se treparan en ellos. Era un juego extraño. Había cuatro adultos siguiendo las órdenes dictadas por la artista en turno transitando de un lugar a otro. Había formas, ritmos, movimientos y sonidos. La acción era divertida y aunque parecía absurda, ilustraba la estructura internas de juegos, rituales y acciones que juegan con el tiempo y el espacio.

Pero esa noche lo que más me sorprendió fue que Esther Ferrer, quien ha planteado que el performance es “el tiempo, el espacio y la presencia”, no estaba presente y sin embargo su obra era. Al convocar a otros a participar en sus acciones, lo importante ya no era tanto SU presencia, sino LA presencia. El ego le cedió el paso al arte.

Hasta donde yo entiendo, el secreto de Esther Ferrer es que habla de lo esencial, lo hace de manera acumulativa, sencilla y participativa. Sus obras son tan concisas y compactas, que no requieren textos grandilocuentes y sesudos para entenderlas, aunque sí para explicarlas. Para mí, son ideas muy densas que de tan destiladas tienen un aire ligero que les permite viajar por el tiempo y el espacio. Por eso ahora, después de haberme adentrado un poquito más a su trabajo, también es mi heroína.

 

Mónica Mayer, 2017



[1] Texto de Esther Ferrer publicado a manera de carta para John Cage para la conferencia “Over population and Art” en Stanford Humanities Center que después fue publicado en la revista canadiense Music Works y reproducido en el tríptico que acompañó TRANSacciones.

[2] Memoria también puede servir para una acción, pero hasta donde yo observé en esta exposición, esto no sucedió. Sin embargo sí me tocó ver a personas muy atentas viendo la pieza.

Lunes, 08 Mayo 2017 16:36

ELIZABETH ROMERO BETANCOURT EN UNO A UNO

Escrito por

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La presencia de pocas personas ha sido tan constante como lo fue la de Elizabeth Romero Betancourt en Pinto mi Raya.

Ella era como de casa, la persona inteligente, generosa, creativa, crítica, divertida, sabia y cumplida que siempre queríamos involucrar en nuestras travesuras.

En este caso se trata de un proyecto personal de Víctor en el que participó Elizabeth. Se llamó Uno a Uno y se llevó a cabo en Pinto mi Raya entre 2003 y 2004.

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La descripción completa la encuentran aquí, pero en pocas palabras consistió en una exposición integrada por 10 obras, entre esquineros y dibujos que se desplazaban por el techo el suelo.

Pero a Víctor también le interesaba romper el distanciamiento entre arte/público y/o artista/público, por lo que sólo invitó a unas cuantas personas, de manera individual, para crear un espacio de una interacción profunda con cada uno. Después les pidió que escribieran un parrafito sobre la experiencia.

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Elizabeth no podía faltar. Aquí la vemos acostada en el suelo, viendo la pieza del techo. Abajo les comparto su texto, que naturalmente no fue un parrafito, sino toda una crónica.  

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De la hora cero

Por Elizabeth Romero Betancourt

I. De la visita

Visité la exposición Uno a uno de Víctor Lerma el martes 18 de noviembre; por más de dos horas abordamos varios temas. Después de mirar la obra, me senté en una silla creyendo que yo entrevistaría al artista, de pronto los papeles se invirtieron y era él quien me entrevistaba. Hablamos de los rituales que acompañan al hecho de exhibir obra: la inauguración como evento social –asistimos más que para ver obra para saludar a las gentes o dejarnos ver (cosa que se ha agravado con la aristocratización de la cultura)-, o como un espectáculo para que el estado evidencie que se ocupa del asunto; del libro de visitas como un puente entre público, artista y espacio que no acaba de cumplir su función –o bien se llena de elogios para el que exhibe, o bien se utiliza para atacar anónimamente al artista o al espacio o, en el mejor de los casos, para hacer observaciones que no siempre son tomadas en cuenta-.

Disfruté mucho tener el tiempo para platicar de cerca y cara a cara con un artista acerca de su obra y de otras cosas que sabemos que pasan, pero de las que no hablamos nunca: del distanciamiento entre artista y público, de cómo funciona la legitimización, de cómo se aproxima o no el público según el recinto que visita, del miedo del espectador para preguntar, de si los museos ofrecen suficiente información para facilitar la apreciación, de cómo visualizo el aparato legitimador como un castillo suficientemente cercado como para despertar el ansia y la codicia de entrar en él y de lo que presencio día a día –actitudes trepadoras, codazos y zancadillas entre artistas, miopía y pérdida de memoria de los funcionarios, mamonería rampante de los que logran entrar- y también de la sospecha de que en la periferia se esté gestando algo que pronto emergerá con la suficiente calidad y contundencia como para desdecir y opacar la tendencia oficial; de la actitud de resistencia en el trabajo independiente y la terquedad de continuar haciendo lo que uno hace, de la clasificación del arte por técnicas y la entronización histórica de una sobre otra. Y este ejercicio me ha gustado, éste de destinar un tiempo para hablar sin caer en la anécdota y el chisme, y sí buscar respuestas a cosas que no entendemos. Soy locuaz por naturaleza (por ahí alguien me dijo alguna vez que hablaba mejor de lo que escribía y no supe si me halagaba o al contrario) y pude expresar muchas cosas que pienso, pero que no había verbalizado antes. Así que llevar de uno en uno a los espectadores para que vean y platiquen me parece afortunado; creo que al clausurar la exhibición, Lerma invitará a mucha gente que finalmente verá, pero no habrá tenido el privilegio de esta charla.

 

II. De la obra

Hace tiempo que Víctor hace “esquineros”, son esos “cuadros” que en realidad son una escuadra y pueden colocarse en el vértice de dos muros o en el de un muro y el techo o abrazando una columna. Los 90° también remiten a un libro abierto, a un relicario, a una casita. Ahora exhibe unos esquineros -que contienen dibujos enmarcados sin vidrio- que han crecido como una sucesión de cuadrados de medidas que decrecen, para extenderse en el techo o las paredes como una hiedra empecinada en poblar superficies. Hay un dibujo de 6 m tensado de pared a pared, que atraviesa el local y lo parte en dos, un cuadro colocado rayando el piso, enfrente, otro esquinero arriba, a mano izquierda, a ras del techo y otro esquinero pequeño a ras del suelo, del lado derecho, un tríptico formado por un cuadro y dos esquineros que hacen que la obra se vaya hacia los muros laterales, otros dos esquineros que ahora no lo son y arman una escultura que se extiende hacia arriba hasta casi tocar el dibujo largo y hacia abajo y a los lados como si fueran los pies. Transitar por la exposición es muy divertido pues hay que agacharse para pasar por debajo del gran dibujo, estar en cuclillas para ver lo que se colocó en lo bajo, estirarse para intentar ver lo que quedó en el techo, o de plano acostarse para imaginarse una lectura completa del gran dibujo. Este dibujo es particularmente inquietante, pero luego iremos para allá. El tema de toda la obra es el paisaje aéreo, una sucesión de imágenes inspirada no sólo en el constructivismo, esto para resolver de manera formal ciertas preocupaciones, sino en una obsesión por imaginar (imaginar es otorgar imagen) el mundo desde la perspectiva de vuelo de pájaro. Vista desde arriba, la Tierra ofrece un inmenso dibujo creado tanto por la naturaleza como por la mano del hombre. Víctor llama a esto maquillajes y los figura con pastel sobre un papel de pulpa muy poroso, traza con reglas siguiendo un oficio de arquitecto, a veces esgrafía, aplica color obteniendo transparencias con un elemento seco (habrá quien piense que se trata de acuarela, pero el tacto –sí, acaricié los dibujos, otro privilegio de esta visita- comprobará que no). La mano del hombre crea líneas rectas: los campos de cultivo parcelados, arados, sembrados, barbechados trazan estas líneas que finalmente harán cuadrados, rectángulos, trapecios o inacabadas figuras con tendencia a ser alguno de éstos, las combinaciones cromáticas irán de los negros a los sepias o verdes según el estado de los períodos de siembra; la naturaleza crea otras formas no regulares: un florecimiento que mancha una zona, un río que serpentea, una grieta que crea tres planos, la orografía que hace crestas y laderas, una nube que pasa, todos estos accidentes con su propio color. Con una retacería de imágenes mentales, Lerma construye estos paisajes: a primera vista los dibujos son muy abstractos, vistos con detenimiento y recorriéndolos para abarcar esta narrativa, se descubren figuras que adquieren sentido cuando se entiende que el plano está desplazado sólo para ser visto de manera horizontal, pero que proviene del vuelo de pájaro. El gran dibujo aparentemente es de 6 m, en realidad es de 12 si sumamos las dos caras del papel, pues ambas están trabajadas. Esto es lo inquietante: que el soporte se utilice de los dos lados, que anverso y reverso de la hoja de papel sirvan como respaldo de sí mismos, que se aproxime a una noción de dibujar esencialmente sin requerir del soporte, o que cada cara del papel discurra unida indisolublemente del mismo asunto (si de una moneda tengo cara y cruz y pudiera partirla por la mitad buscando separar una de otra, de cada una obtendría nuevamente dos superficies y así al infinito, incluso llegando a una pelíclula transparente de metal siempre habría dos lados). Efectivamente, el dibujo -titulado “Tarde-Noche”- es un intento por atrapar la hora cero, ése momento de tránsito entre la luz y la oscuridad de sobra conocido por traileros y otros conductores asiduos a carreteras y caminos; hora de percepciones confusas, de nubes entintadas de colores insólitos, de destellos perdidos que no acaban de extinguirse, de flashazos que iluminan lo que se entrega a las sombras, de tímida estrella que no bien brilla opacada por la extinta luz solar. Lerma concibe este tránsito como un todo y ante la imposibilidad de separarlo, lo ha posado en dos superficies perfectamente juntas que refieren una colección de imágenes de muchas horas cero narradas como un continuo.

La suma de estos paisajes vislumbra también una nostalgia por el paisaje de la niñez en las regiones norteñas del país, concatenando los otros paisajes de los territorios recorridos en la vigilia y quizá de otros visitados en sueños.

 

En México-Tenochtitlan, hoy, 19 de noviembre de 2003

No al IVA en alimentos y medicinas.

 

Mónica Mayer, 2017

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La presencia de Elizabeth Romero Betancourt en el archivo de Pinto mi Raya es frecuente. En 1996 convocamos a EL ÚLTIMO ENCUENTRO NACIONAL RIP (Rebeldía ante la Impotencia plástica) en colaboración con otras cuatro pequeñas instituciones hermanas: La araña de peluches (Maris Bustamante), el Comité de Trabajadores de las Artes Visuales en defensa de la Libertad de Expresión COTAVLE (Hilda Campillo, Carlos Blas Galindo, Víctor Lerma y Mónica Mayer), Pelos de cola (Esteban Eroski y David Coronilla) y Polvo de gallina negra (Bustamante y Mayer). Entre las 5 instituciones reuníamos 7 personas.

En ese momento, una de nuestras preocupaciones en relación al arte no-objetual en México era que al institucionalizarse géneros como el performance o la instalación, se habían retraído a espacios convencionales, dirigiéndose sólo a públicos especializados. También era necesario apuntalarlo teóricamente. El objetivo de la pieza fue invitar a nuestros colegas a voltear la mirada hacia otros espacios o públicos y fomentar la reflexión sobre el arte conceptual. Por cierto, empezamos por el último encuentro porque demasiados concursos pretenden tener continuidad y no pasan del primero.

El último encuentro nacional RIP consistió en una convocatoria pública para participar en un concurso de:

a) Performance de semáforo
b) Diseño de marchas, manifestaciones y plantones
c) Diseño de timbres postales eróticos
d) Textos sobre performance y arte conceptual

La premiación de este singular concurso, que recibió cerca de 70 obras, se efectuó en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes el viernes 6 de diciembre de 1996.

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Una de las ganadoras en la categoría de Textos sobre performance y arte conceptual fue nuestra querida Elizabeth Romero Betancourt. Su premio consistió en una suscripción de seis meses del compendio Raya: crítica, crónica y debate en las Artes Visuales. Abajo una crónica del evento en la que mencionan a quienes ganaron.

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A continuación les comparto el texto ganador de Elizabeth, tal y como está en el archivo/obra de El Último Encuentro Nacional R.I.P.  De hecho, son dos textos y no, no recuerdo cual fue el ganador.   RIP-performance001

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Mónica Mayer, 2017

Viernes, 21 Abril 2017 16:33

XIPEME, DE ELIZABETH ROMERO BETANCOURT

Escrito por

En el archivo de Pinto mi Raya están los artículos que escribí durante los 20 años que colaboré en la sección cultural del periódico El Universal. Empiezo a buscar la presencia de Elizabeth entre ellos.

Aunque seguramente hay textos anteriores, el primero que encuentro es Arte para un 8 de marzo, publicado el 18 de marzo de 2000 en el que me refiero a la exposición que presentó Romero en La Masmédula, la pequeña galería independiente de la pintora Rigel Herrera.

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Los materiales de la exposición fueron registro de un performance en el que Elizabeth cubrió su cuerpo desnudo con tintura de betabel que parecía sangre e hizo impresiones sobre tela. En este proyecto trabajó en colaboración con la fotógrafa Maritza López el artista Oliverio Hinojosa. La primera registró la acción de Romero con su cámara y el segundo a través del dibujo. Olivero, quien fuera miembro del grupo SUMA, falleció poco después.

Si bien Xipeme es una víctima desollada en sacrificio al dios Xipe Totec y la pieza aborda el tema del, al trabajar en colaboración con amigos cercanos, rodeada de amor, Romero no se asumió como víctima, sino como alguien que se acercaba al dolor ajeno desde el cuerpo y el intelecto, pero sin desprotegerse.

En el texto también escribí sobre la pintora inglesa Frances Turner, excelente artista y persona con quien empezaba yo a entablar una fuerte amistad pero desafortunadamente también falleció poco después. ¡Cuántas ausencias encuentro en el archivo que me duelen!

Mi búsqueda en el archivo tomó otro rumbo pues decidí seguirle la pista a esta obra en particular.

Hasta el momento la he encontrado en varios lugares. Está en el libro M-D1. Desbordamientos de una periferia femenina de Laura García editado en 2008 por Pneuma, Sociedad Dokins, para las nuevas prácticas artísticas. Aquí pueden consultar el libro en internet, pero también lo pueden ver en Arkehia, el centro de documentación del MUAC. Lo sé porque cuando estaba investigando qué materiales tenían sobre arte feminista mexicano era el único que tenían.

En el libro hay dos textos de Romero: De Esperanza y Mujer Dermis, sobre su propia obra. En La chorcha del performance y otras mesas, un texto anterior de esta serie, me referí a las presentaciones de esta publicación.

Xipeme se volvió a presentar en 2014, en la Casa de la Primera Imprenta de la UAM en la muestra Revires. Una antología, curada por Irving Domínguez que pueden consultar aquí.

Otro lugar en el que aparece Xipeme es en la página 66 de mi libro Rosa chillante: mujeres y performance en México. Aquí encuentran el libro, pero les copio el texto en el que me refiero a ella abajo. Es curioso ver como Elizabeth siguió haciendo versiones de sus piezas y yo de mis textos ya que lo que publico en el artículo periodístico también aparece en el libro, pero continuando la historia de la pieza.

Elizabeth Romero (1960). El tema de la sangre como elemento primordial para la vida y como pauta que marca el ritmo de nuestras vidas como mujeres ha sido empleado por otra artista que también utiliza su cuerpo para imprimir imágenes. En marzo de 2000 en la Galería La Masmédula que dirige la joven artista Rigel Herrera, Elizabeth Romero presentó su exposición Xipeme, que significa la víctima desollada de un sacrificio ofrecido al dios Xipe-Totec. Romero trabajó en colaboración con la fotógrafa Maritza López y el pintor Oliverio Hinojosa quien falleció poco tiempo después. Ella realizó un ritual, un performance durante el cual imprimió su cuerpo desnudo, bañado con tintura de betabel sobre unas telas a las que también les escribió diversos textos con carbón. La acción de registrar la piel, el cuerpo, la esencia humana fue a su vez documentado fotográficamente por López y a través del dibujo por Hinojosa. A pesar de que imprimir un cuerpo sobre tela es un recurso que han utilizado muchos artistas, en esta obra que habla de cosas tan fuertes como el dolor y la separación, sentí una calidez muy particular. Quizá sea así porque Romero se hizo acompañar de dos buenos amigos en su proceso. Quizá porque ella, como ser humano, le imprime esa calidad a la vida misma. El 16 de junio de ese mismo año, durante la Primera Muestra de Performance e Instalación que se llevó a cabo en el Jardín Borda, en Cuernavaca, Romero realizó una segunda versión del performance, ahora bajo el título Imprimación. La noche era fresca porque acababa de llover. La luna llena. Sola, rapada y desnuda, Elizabeth bañó su cuerpo de tintura de betabel y lo imprimió sobre unas telas. Alguien del público enfureció y empezó a gritarle. En junio de 2002 Elizabeth presentó un performance durante el Encuentro de Performance México-Japón en Ex-Teresa en el que interactuaba con el público a través de juguetes infantiles y minúsculas bolsitas de celofán en cuyo interior había montoncitos de letras de pasta que había que descifrar y leer en voz alta. Esa recuperación del mundo infantil también parece ser uno de los temas recurrentes en el performance de mujeres, en los que las flores impresas en la tela de un vestido nos pueden remitir a toda una época y el movimiento de jugar con un cochecito, al origen de nuestras primeras relaciones interpersonales.

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El registro de la pieza más reciente que tenemos en el archivo de Pinto mi Raya está en la página 295 del libro Arte-Acción y Performance en los muchos Méxicos, coordinado por Josefina Alcázar. El libro está recién salidito del horno y recoge historias de distintos lugares del país, incluyendo Yucatán, Nuevo León, Veracruz, Querétaro, Tlaxcala, la CDMX y Chiapas.

 

Mónica Mayer 2017

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Entre más busco los rastros de nuestra querida Elizabeth Romero Betancourt en el archivo de Pinto mi Raya más me sorprende la variedad de cosas que hicimos o en las que participamos juntas.

Por ejemplo, en 2004 Elizabeth, Elvira Santamaría, Víctor Lerma y yo impartimos el Laboratorio de Arte Acción: Cultura y Ética en La Esmeralda, un taller de performance a ocho manos. Josefina Alcázar, en su calidad de investigadora (y de cuata), nos acompañó como relatora durante las 4 sesiones.

Aquello fue una gran experiencia. No es común dar un taller entre tantas personas y plantear desde la estructura misma la crítica y el análisis del mismo proceso. Me parece que para todos fue especial participar en una situación en la que enseñábamos, aprendíamos y teníamos a colegas complementando o cuestionando lo que hacíamos.  

Curiosamente no tenemos (o no he encontrado) muchos documentos de aquel taller. No encontré fotos, lo cual es extraño porque generalmente guardamos registro fotográfico de los talleres de performance que impartimos. Están las notas del módulo que yo impartí, aunque seguramente lo que hice fue muy distinto y está el resumen que hizo Josefina Alcázar del módulo de Víctor. Los otros posiblemente los tienen en La Esmeralda porque nos los pidieron como reporte final, pero no están entre nuestros correos electrónicos, quizá porque en esa época teníamos 2 cuentas y los envié por la que ya no existe. Empiezo a ver de cerca los problemas del archivo digital.

Mi memoria del laboratorio tampoco es clara, aunque recuerdo que trabajar en bola fue una experiencia placentera e interesante.

Nuestro cómplice institucional en este proyecto fue Elías Levín, quien en ese momento coordinaba extensión académica en La Esmeralda.

En total les comparto 4 documentos:

1.- Arriba la invitación

2.- Mail a Elías Levin con el programa

3.- Resumen del taller de Víctor escrito por Josefina Alcázar

4.- Notas de mi taller

 

2.-

Hola Elías:

Ya nos reunimos y esto es lo que salió para que le agregues a lo que ya tenías. Espero que sea suficiente, si no nos avisas a ver que más agregamos.

Por favor avísame si te llegó este mail.

Saludos,

Mónica

 

LABORATORIO DE ARTE ACCIÓN: CULTURA Y ÉTICA

El arte es eso que hace a la vida más interesante que el arte. Robert Filliou.

CONDUCTORES:

Víctor Lerma, Mónica Mayer, Elizabeth Romero y Elvira Santamaría.

DURACIÓN:

Cuatro sesiones sabatinas de seis horas: 10-2 y 3-5 en septiembre.

OBJETIVOS GENERALES:

Valorar el arte acción como disciplina artística articulada dentro de la cultura, desde una reflexión ética.

Plantear una estructura desde cuatro perspectivas de la práctica artista que desdibuje fronteras entre disciplinas, posibilite la discusión y el debate de ideas y nutra la creación individual y de grupo.

OBJETIVOS PARTICULARES:

Al final del curso el alumno habrá revisado elementos teóricos, históricos y prácticos del arte acción nacional e internacional y habrá realizado una serie de ejercicios prácticos que le permitirán desarrollar su propia obra.

METODOLOGÍA:

Las sesiones contarán con la presencia de los cuatro artistas participantes, turnándose la conducción, pero generando un intercambio de ideas a través de su participación activa de todos.

TEMAS A TRATAR:

Vida, ética, cultura y creatividad.

DESCRIPCIÓN DEL CURSO

A largo de cuatro sesiones, en un ambiente lúdico, de reflexión, experimentación y análisis, el alumno adquirirá conocimientos sobre arte acción, desarrollará obra y entablará un proceso de reflexión que le permita entender el significado y la importancia de su trabajo en términos culturales.

 

3.-

08/04/05 a las 7:34 P.M

Hola Elías:

Me habló Rodolfo para decirme que necesitaban un borrador con nuestras observaciones del trabajo del Laboratorio de Arte Acción. Aquí te mando un borrador de la tercera sesión dirigida por Víctor Lerma. Después te haré llegar un borrador de la cuarta sesión dirigida por Elizabeth Romero.

Un abrazo,

Josefina

  LABORATORIO DE ARTE ACCIÓN

ENPEG, LA ESMERALDA

CENART

Noviembre 2004

 Josefina ALCÁZAR

Investigadora del CITRU

Invitada

En noviembre del 2004 el Maestro Elías Levín convocó a cuatro destacados artistas del performance, Mónica Mayer, Elvira Santamaría, Víctor Lerma y Elizabeth Romero, para la conducción de un Laboratorio de Arte Acción al que asistirían alumnos de diferentes áreas y especialidades tanto del Centro Nacional de las Artes como de otras instituciones. Así mismo, invitó a investigadores de diversas disciplinas para participar como observadores y analistas críticos.

Tercera sesión del ciclo: 13- noviembre-2004

Dirige la sesión Víctor Lerma.

El tema de esta sesión es crear acciones que modifiquen el ESPACIO.

Víctor sugiere que sea a través de poesía visual y sonora.

Los antecedentes de la Poesía visual y sonora en México los encontramos desde los Estridentistas. Movimiento fundado por Manuel Maple Arce y que tuvo pocos años de existencia de 1922 a 1926. Los integrantes de este movimiento integraron la plástica y la literatura, contra del tradicionalismo vigente en la época.

En la década de los 60’s, Octavio Paz realizó sus poemas Blanco y Topoemas. Paz, refiriéndose a las búsquedas artísticas de fines de los sesenta, señalaba: “Hoy la poesía, en las formas extremas de la ‘poesía concreta’ es composición tipográfica a medio camino entre el signo y el significado; y la pintura ha dejado de serlo propiamente: es el triunfo de la cosa sobre la representación (pop-art) y del procedimiento sobre la expresión (op-art)”

Más tarde, en 1966, Mathías Goeritz organizaba la primera exposición de poesía concreta en México. En 1985-1986 se realizó la I Bienal de Poesía Visual en México, organizada por César Espinosa y Araceli Zúñiga, muy influidos por las exposiciones de “nueva poesía” que impulsaron, entre otros, el artista uruguayo Clemente Padín y el artista argentino Eduardo Antonio Vigo.

En los setentas la Generación de los Grupos incursionó en todos estos terrenos experimentales cruzando las diferentes disciplinas artísticas.

Las corrientes de poesía experimental buscaban una relación conceptual entre la plástica y el lenguaje, querían ir más allá de lo verbal y proponían hacer una poesía visual y sonora a través de acciones corporales o usando diversas tecnologías, como actualmente el arte virtual.

A partir de estos planteamientos Víctor Lerma propuso a los participantes que cada uno realizara una acción que  modificara el espacio.

Los participantes del grupo usaron diferentes recursos visuales y/o sonoros para modificar el espacio, por ejemplo:

  • Una muchacha aprovechó unos cables que atravesaban el salón para colgar ropa, como si fuera un tendedero.
  • Otro apagó la luz
  • Otro cantó
  • Otra recorrió el salón golpeando las paredes
  • Otro hizo diferentes ruidos desde su asiento

 El siguiente ejercicio que propuso Víctor Lerma fue abordar la relación física con el espacio. 

  • Una chica midió el espacio a lo largo y a lo ancho con la medida de un pie tras otro.
  • Dos chicas caminan de un lado a otro, con encuentros y desencuentros.
  • Otra nombra de manera diferente el espacio: señala el techo y dice ventana, señala ventana y dice piso, etc.
  • Dos chicos deletrean la palabra espacio.
  • Otras miden el espacio con sus cuerpos

SEGUNDA PARTE DE LA SESIÓN

Durante este período cada uno de las y los asistentes realiza una acción en un espacio de 2 x 2 metros que Lerma ha delimitado con unos cordeles. Reglas: no salirse del espacio.

Las acciones fueron muy variadas,  algunos no pudieron continuar su ejercicio por salirse del espacio.

Todas los ejercicios que se propusieron a lo larga de la sesión tuvieron como objetivo hacer conciencia del espacio, afectarlo, transformarlo, intervenirlo, observarlo desde diferentes perspectivas.

 

4.-

LABORATORIO DE ARTE ACCIÓN: cultura y ética

Módulo 2. DESDE EL PURITITO CORAZÓN. Coordinado por Mónica Mayer.                            

OBJETIVO:

El objetivo de este módulo es abrir un espacio de producción y reflexión en el que los participantes desarrollen estrategias que les permitan conocerse mejor, usen su experiencia personal como materia prima para su obra y generen propuestas artísticas que se acerquen a o trasciendan las que hasta el momento se han desarrollado dentro del borroso campo de lo se acepta como performance o arte acción.  

PREMISAS:

a)         El arte no necesariamente necesita público, con el artista es más que suficiente.

b)         El arte es una forma compleja de conocimiento.

c)         El arte y la vida pueden y deben integrarse.

d)         Entre más personal es una obra de arte, más posibilidades tiene de tocar a otros.

  1. e)El proceso de aprendizaje en el que participan todos los integrantes del grupo es más amplio y profundo que lo que un maestro puede dar individualmente.

EXPECTATIVAS:

De mi trabajo: Mi función en el taller es conducir a cada participante y al grupo a través de

un proceso en el que encuentren recursos internos y externos para realizar performances.

Espero hacer nuevos amigos y divertirme.

Para ello es necesario:

1) Crear un ambiente de seguridad en el que todos se sientan libres de expresarse.

2) Escuchar las necesidades individuales y de grupo.

3) Exigir de cada uno de los participantes un poco más de lo que creen que pueden dar.

4) Crear la estructura básica para que todos podamos aprovechar los conocimientos del grupo y encontrar la información externa que necesitamos.

5) Motivarlos para que trabajen un chingo y ni siquiera lo sientan.

 

De ustedes: Espero que tomen riesgos creativos. Espero que avancen un pasito más en su

compromiso con ustedes mismos y con su trabajo. Espero que encuentren en el

grupo una fuente de conocimiento muy rica. Espero que sean discretos con lo que

compartan sus compañeros en clase. Espero que se cuiden a ustedes mismos.

 

Presentarme a mí misma y pasar los papeles.

En lo que llegan enseñarles los libros e irles dando las etiquetas.

1.- Presentarse y decir sus expectativas del taller y cómo se sienten hoy. Llevar etiquetas grandes que pongan su nombre, actividad preponderante y principal característica.

Plantear que vamos a seguir la discusión de género que se abrió la semana pasada.

2.- Dividirse en parejas y platicar durante 5 minutos cuando fue la primera vez en su vida que tuvieron conciencia de que eran hombres o mujeres.

3.- Escribir, con la mano derecha un párrafo describiéndose a ustedes mismos como niña o niño cuando eran pequeños. “De niño/a yo era.....!Ahora, con la mano izquierda: “Si yo hubiera sido niña/o, hubiera sido......”     De lo escrito, subrayar 3 palabras que les llamen la atención de estos párrafos y leerlas con “yo soy.......” Regresan nuevamente a sus parejas y diseñen una acción en la que utilicen una o más de las frases, pero la acción se va a presentar en el programa de más rating de la tele, en la página de internet más visitada, o en el espacio más público que puedan pensar.

 

CONFERENCIA SOBRE PERFORMANCE.

Hablar del texto de Gómez Peña.

Tarea para la comida: Van a fijarse muy cuidadosamente como comen y van a cambiar algún detalle.

Ejercicio tipo siesta: Regresar de la comida y hablar del material de los sueños. Si alguien logró soñar revivir en este momento el sueño y verlo claramente, como fantasía guiada. Si no, irlo creando. Recordar los ejercicios de la semana pasada, qué movimientos les llamaron la atención, dónde hubo momentos tensos que los incomodaron, cuales los sedujeron. Fijarse en la acción que más los impactó. Ponerse en su lugar. Verse a sí mismos en esta acción. Ver cómo la harían diferente. Ver qué tiene que ver esta acción con que seas hombre o seas mujer. Cómo puedes acentuar tu género en la acción que estás haciendo. En qué tipo de lugar la harían, qué te está rodeando, hay otras personas, como estás vestida.  

Dividirse en equipos de 3 o 4 para hablar sobre lo que sintieron y vieron. Cuando terminen, plantear una acción colectiva a partir de esta materia prima.

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Seguiré buscando los rastros de Elizabeth Romero Betancourt​ en nuestro archivo, pero es como querer armar un rompecabezas al que le faltan piezas.  Entre los recuerdos que se borran y los documentos que se pierden es difícil transmitir lo que verdaderamente me importaba: su inteligencia, su sabiduría, su calidez y su aguda capacidad de crítica. Quizá tendría que buscarla en su propio archivo. 

 

Mónica Mayer, abril de 2017

El 6 de octubre de 1995 inauguramos De crítico, artista y loco....en el Centro Cultural San Ángel. El proyecto consistió en invitar a las personas dedicadas a la crítica e investigación a realizar obra artística y a artistas a escribir sobre la muestra en las columnas de los primeros.

Entre los participantes había quienes jamás habían hecho arte, quienes habían tomado cursos básicos para entender el tema desde la práctica y quienes, como Romero, se desempeñaban en ambos campos.

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Algunos de los participantes en el proyecto fueron: Jorge Alberto Manrique, Alberto Híjar, Teresa del Conde, Agustín Arteaga, Juan Coronel Rivera, Lelia Driben, Edgardo Ganado Kim, Paloma Porrás y Francisco Reyes Palma. Y entre los artistas que escribieron estuvieron Felipe Ehrenberg, Helen Escobedo y Magali Lara.

Como en tantos otros proyectos, Elizabeth aceptó participar y nos envió esta pieza que hacía una crítica muy aguda.

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Foto Jorge Vértiz

Les dejo abajo la crítica de Juan Coronel Rivera, quien también nos hizo el favor de participar en esta travesura, como diría Víctor Lerma.

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Lunes, 03 Abril 2017 17:54

ELIZABETH ROMERO, LA CORRESPONSAL

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Uno de los proyectos en los que más colaboramos con Elizabeth Romero fue Pinto mi Raya: un espacio donde las artes visuales suenan que fue un programa en ABCradio (760 AM) que se transmitió del 4 de junio de 2001 al 14 de febrero de 2002.

Romero fue nuestra corresponsal y sus participaciones eran por teléfono. Profesional como era, siempre nos enviaba el texto que iba a leer antes para que nosotros estuviéramos preparados para seguir la conversación. Están en nuestro archivo al igual que copias digitales de todos los programas que también se encuentran en el Centro de Documentación de Ex Teresa.

Hoy les comparto la colaboración de Elizabeth en el programa #6 transmitido el 2 de julio de 2001 en el cual entrevistamos a Dante Hernández Miranda sobre su libro Pola Weiss. Pionera del videoarte en México, y su colaboración consistió en contextualizar esa época. Aquí lo pueden escuchar.

Y abajo les comparto algunos de sus textos.

 

Pinto mi raya/Radio ABC/10.09.01/Elizabeth Romero

Tómbola

Quizá los radioescuchas conozcan el programa Tómbola que pasa TV Azteca los domingos en la noche. Se trata de un talk show en el que cuatro periodistas del espectáculo interrogan a mansalva a otros tantos miembros de la farándula, o bien figuras controvertidas, puede estar lo mismo Serrano Limón --de Pro Vida-- que Sasha Montenegro peleando por un "ranchito" de varios millones de dólares, el modisto Julio Chávez o Adela Fernández --la hija del Indio-- y se supone que hablan de todo: cirugías plásticas, opciones sexuales, infidelidades, marrullerías varias.

El domingo 2 de septiembre estuvo en el programa Rocío Boliver, actriz también conocida como "La congelada de uva". El gancho del programa era que en algún momento de la transmisión, ella realizaría un performance; como ninguno de los entrevistadores había visto nunca uno y como en la información previa manejada en las tarjetitas se decía que ella era muy atrevida, que se desnudaba, que se había presentado en la Semana Cultural Gay, se creó en el público una expectativa falsa.

A la hora de la hora, La Congelada no pudo dar una definición de su trabajo y amenazó con que todo quedaría explícito cuando ella hiciera el performance. Se levantó de su lugar y tomó trozos de cinta canela con los que cubrió la boca de tres de sus entrevistadores, la cuarta se lo impidió, la Congelada insistía, la periodista manoteó y le dijo que no quería que le pusiera nada, la Congelada la regañaba: "¿cómo quieres saber qué es un performance, si no quieres participar en él?" El momento fue algo molesto y finalmente la Conge decretó: "Esto que acaban de ver fue un performance". El público se desinfló, la periodista se mofó con un gesto, y La Congelada y su performance quedaron como bufones de segunda. Resulta muy triste ver estos espectáculos en vivo y francamente son de pena ajena verlos por televisión en cadena nacional. Extraño la Asociación Protectora del Espectador de Performance que formó Eric del Castillo en la primera mitad de los noventa.

Para Pinto mi raya, Elizabeth Romero

 

Pinto mi raya / Radio ABC/ 12.11.01/ Elizabeth Romero

Libros y codazos

La noche del jueves 8 pasado se presentó el libro Con el cuerpo por delante, 47882 minutos de performance, "Apenas un testimonio visual y nomenclátor (sic) básico..", en palabras de Guillermo Santamarina, de las nueve versiones de la ahora Muestra Internacional de Performance en Ex Teresa.

Al coctel en la cantina La Faena --espacio decadente e híbrido con sus vitrinas que guardan capotes, ternos, banderillas de pasadas glorias del toreo y ambientado con luces de disco y pantallas para video-- no asistió toda la comunidad de performanceros, que sin duda estará contenta con el libro --un tomo bien editado, bien diseñado, bien impreso--, pero no así con el río revuelto de los dimes y diretes que actualmente campean en torno al evento, al espacio y a los protagonistas.

Por un lado, hay un malestar genuino porque la Muestra se reduce en tiempo, en difusión, en calidad y la institución no logra salvar distancias con los artistas (apoyo técnico, recursos) y con el público (información, señalamientos, continuidad), por el otro, el afán de protagonismo de un tal Pancho López que, contrario a lo que dice la fábula "chiquito, pero matón", éste es grandote y rajón, ha ocasionado no malestar sino verdadera basca. Además de aventar la piedra y esconder la mano, es de los que patean el pesebre utilizando a ingenuos inverosímiles o bien a otros congéneres para que le engorden el caldo en su periplo imaginario hacia el poder y el control. Este sujeto, como no sabe que la ropa sucia se lava en casa, insiste en utilizar a los medios, más que para ventilar sus asuntos, para que publiquen su nombre en letras de molde y confirmar, leyéndolo, que está vivo.

En fin. Celebremos la aparición de un libro, pero preguntémonos por qué demoró tanto, por qué se rumora que la Muestra será bienal, por qué, como afirma Begoña Inchaurrandieta, "No se necesita que la Muestra de Performance sea un evento grandioso, pero es provocador por la indiferencia que, en algunos, causa."

En diciembre pasado, en el discurso que para tomar posesión como Director del Instituto Nacional de Bellas Artes pronunciara Ignacio Toscano, hizo mención del performance y lo ubicó en el mismo rango de otras disciplinas. Personalmente me acerqué a agradecerle esta inclusión. La publicación de este libro quizá refrenda ese compromiso; ahora tal vez convenga un diálogo con la comunidad.

Para Pinto mi raya, Elizabeth Romero

 

Pinto mi raya/ Radio ABC/ 08.10.01/ Elizabeth Romero

Otros espacios

La globalización intenta abatir las individualidades. Si el mundo es un mercado, se busca que los consumidores de ese mercado tengan las mismas necesidades, los mismos gustos, los mismos hábitos; homogenizar para vender. Así pues, las ideas de individualidad y pluralidad --entendida ésta como la inclusión de individualidades-- se ven amenazadas, acorraladas y a veces, desechadas. El proyecto neoliberal no da signos de cansancio, cuando ya las muchas y diversas sociedades del mundo desfallecen: endeudamiento que compromete a generaciones y generaciones, inflación acumulada de tres dígitos, privatización de universidades públicas, alimentos transgénicos, mano de obra barata como eufemismo de esclavitud. Las consecuencias de esta política se cuelan día a día, a veces de manera imperceptible, para afectar nuestra vida cotidiana en favor de la macroeconomía.

El arte y su sistema no quedan excluidos. Ante la reducción de presupuestos destinados a la educación y la cultura, las estrategias para resistir las interminables crisis y devaluaciones han sido constantes. Ahora que se habla de "ciudadanizar" y que están de moda los changarros conviene recordar que antes, mucho antes, algunos artistas visuales ya habían intentado abrir canales propios, cansados de la imposibilidad de tener acceso a los canales institucionales (museos, becas, fideicomisos) o por la mera gana de no pagar los porcentajes que descuentan las galerías privadas.

Exhibir en un museo implica que el artista produzca con sus propios medios la obra que presentará, esperar dos años o más para ser programado, encontrar patrocinadores si acaso quiere un catálogo y aceptar la condición de que en un museo no se vende obra, sólo se exhibe; su retribución por tanto es moral: el honor de haber expuesto en x museo, el acrecentar su currículum, la validación que otorga la institución.

Exhibir en una galería requerirá de una inversión mayúscula (producción de obra, renta de espacio, pago de invitaciones, catálogo y coctel) justificada por la suposición de que la obra será vendida, ya logrado esto, el artista deberá pagar un porcentaje de su venta a la galería.

Estos dos esquemas son válidos en el caso de que la obra interese a curadores y galeros, de lo contrario, el artista no exhibirá ni en un museo ni en una galería. Dado que las estéticas en boga son perfiladas por corrientes internacionales o bien a gusto y apreciación de curadores y funcionarios, y que resulta muy difícil encontrar lugares para exhibir si se es demasiado joven --pero también si se es mayor de 35 años-- y si además el artista no reside dentro de los marcos geográficos que las instituciones medianamente atienden, urge pues alentar el nacimiento y desarrollo de otros espacios, otros modos de legitimar y otras estrategias. Pidiendo una oportunidad para la paz.

Para Pinto mi raya. Elizabeth Romero

 

Pinto mi raya/ Radio ABC/ 11.02.02/ Elizabeth Romero

Adioses

Para una piscis ascendente piscis como yo es muy difícil resistirse a las lágrimas. Y cuando tengo que despedirme de algo que quiero mucho, me gana el sentimiento y quiero llorar. Pero antes de que el llanto pudiera traicionarme, quiero agradecer a Mónica Mayer y Víctor Lerma su invitación a colaborar en esta pieza de arte conceptual aplicado, que me ha permitido estar al aire frente a radioescuchas que quizá nunca pueda ver con mis ojos, pero que se volvieron cómplices y amigos con quienes tuve una cita cada quince días, a la que ninguno faltó. En estos meses, he tratado de compartir algunas de las cosas que me gustan o me disgustan, explicarme otras haciendo reflexiones en voz alta, o analizar hechos o ideas para tratar de entender el mundo. Estoy completamente convencida de que el arte sirve para pensar, y que el pensamiento, la inteligencia, la razón, el sentido del humor son armas también.

Me quiero despedir con algunas frases de artistas, tomadas de un libro que me acompaña desde hace muchos años, Los hermanos videntes de Paul Eluard, primer tomo de una serie de tres llamada Antología de escritos sobre el arte, de Editorial Proteo, (Argentina, 1967).

Dice Miguel Angel (1475-1564) en una carta dirigida a alguno de sus mecenas: "Su Señoría me hace decir que pinto y que no dudo de nada. Yo respondo que se pinta con el cerebro, y no con las manos; y quien no puede tener su cerebro libre, se cubre de vergüenza." Y Pablo Ruiz Picasso (1881-1973): "¿Qué creen ustedes que es un artista? ¿Un imbécil que sólo tiene ojos si es pintor, orejas si es músico, o una lira en todos los recovecos del corazón si es poeta, o inclusive si es boxeador, sólo músculos? Muy por el contrario, es al mismo tiempo un ser político, constantemente despierto ante los desgarradores, ardientes o dulces sucesos del mundo, que se modela todo entero a imagen de ellos. ¿Cómo sería posible desinteresarse de los otros hombres, y en virtud de qué negligencia marfilina es posible separarse de una vida que ellos entregan tan copiosamente? No, la pintura no está hecha para decorar los departamentos. Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo."

Y mi frase favorita, del autor de Madame Bovary, Gustave Flaubert (1821-1880): "La raza de los gladiadores no ha muerto; todo artista es uno de ellos." Gracias por su atención.

Para Pinto mi raya, Elizabeth Romero.

 

Siempre te recordaremos, querida Elizabeth, gladiadora en toda la extensión de la palabra.

 

Mónica Mayer, 3 de abril de 2017

 

Jueves, 23 Febrero 2017 18:23

ELIZABETH ROMERO EN ONCE MINUTOS

Escrito por

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A Elizabeth la escuchamos en muchas mesas redondas y la invitamos a varias, fue nuestra corresponsal en radio y colaboradora de nuestra revista virtual La Pala, fuimos cómplices en muchas batallas y pleitos en el medio artístico, la queríamos mucho y disfrutábamos platicar con ella, fuimos fans de su encantador personaje y de su obra artística, la admiramos como guionista y funcionaria, escribí muchas veces de su trabajo, fui su lectora y aprendí mucho de ella. Pero a veces, como diría Víctor, nos juntamos a hacer travesuras.

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Una de estas fue Once minutos, una sesión de performance en Pinto mi Raya el sábado 22 de noviembre de 2006 a la que invitamos a 10 artistas y un/a espontáneo/a a presentar piezas concisas y concentradas de un minuto. La organizamos de manera independiente, por el puritito gusto de reunirnos entre cuates/as a trabajar.

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L/s artistas participantes fueron: Katnira Bello, Catalina Cárdenas, Omar González, Mauricio Guerrero, Víctor Lerma, Mónica Mayer, Luis Orozco, Elizabeth Romero, Lilia Soriano y Víctor Sulser.  Se invitó a una persona del público a realizar una pieza y tuvimos el honor y el gusto de que se nos uniera Elvira Santamaría.

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En la página de Pinto mi Raya encuentran documentación de todo el evento, pero aquí les comparto más imágenes de la acción de Elizabeth y el video.  Son pequeños tesoros de nuestro archivo.

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Esta acción, aparentemente sencilla, para mí es una reflexión sobre el cuerpo de la mujer, la imagen que ella tiene de sí misma y la que se le quiere imponer a partir de roles y estereotipos sociales. Veo a una mujer analizándose a sí misma de acuerdo a medidas impuestas externamente, en este caso en referencia al Hombre de Vitruvio o Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano de Leonardo Da Vinci. Me llama la atención que termina en una posición que se ve cómoda, pero tiene las piernas cerradas.

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Por último, aquí les dejo la crónica que hizo Pancho López del evento.

 

Texto y fotos: Mónica Mayer, 2017

Domingo, 05 Febrero 2017 13:51

ELIZABETH ROMERO EN EL CHOPO

Escrito por

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Elizabeth aparece en muchos rincones del archivo de Pinto mi Raya. La vemos como escritora, artista, activista, periodista y también como gestoría independiente o institucional.

Aquí la encontramos en un recorte de prensa del Programa de Performance Británico de 1998, organizado por el Instituto Anglo-Mexicano de Cultura A.C. en colaboración con CONACULTA, el INBA y el Museo Universitario del Chopo.

En ese momento Elizabeth trabajaba en el Chopo, bajo la espléndida dirección de Lourdes Monges y yo presidía el comité de cultura del Anglo. Si mal no recuerdo, la colaboración institucional consistió en que la performancera Susan Lewis diera un taller en el museo.

 

Mónica Mayer, 2017

 

Miércoles, 18 Enero 2017 11:59

LA CHORCHA DE PERFORMANCE Y OTRAS MESAS

Escrito por

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Elizabeth Romero participó en varias conferencias y presentaciones de libros en Pinto mi Raya como ponente y como público. También compartimos el micrófono en distintos foros. En nuestro archivo hay rastros de estas actividades. Aquí les presento algunas, pero poco a poco irán saliendo más.

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Empiezo este breve recorrido por una mesa en la que Elizabeth asistió a Pinto mi Raya en calidad de público, como consta en las fotografías en nuestro archivo. Me parece importante recalcarlo porque nosotros fuimos sus fans y ella era público asiduo de nuestros proyectos. Con frecuencia se habla de la rivalidad y los celos entre artistas. Nuestra experiencia siempre ha sido la opuesta: colegas generosas sentadas en primera fila. Aquí la vemos en la presentación del libro La imagen femenina en artistas mexicanas contemporáneas de Gladys Villegas Morales el 27 de enero de 2007 en Pinto mi Raya en la que participaron Edith Medina, Francisco Robles Gil y la autora.- Yo moderé.    

Pero hoy quiero recordar a Elizabeth como ponente en La chorcha del performance, una conversación que organizamos entre ella y Elvira Santamaría a finales de 2003.

 Chorcha de Performance

Hoy que parte del archivo está guardadito en archiveros y otra navega libremente en internet, encontré que la invitación digital que hicimos entonces la retransmitió amablemente Fran Ilich.  

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Lo que no encuentro en el archivo son imágenes de la mesa. Es posible que no existan. Pero sí está la crónica del evento que escribí para La Pala. Aquí la pueden consultar, pero les copio el texto abajo para que no tengan que dar tanta vuelta:

La primera chorcha de performace

El sábado 13 de diciembre de 2003 se llevó a cabo LA PRIMERA CHORCHA DE PERFORMANCE en las instalaciones de Pinto mi Raya en Sombrerete 505, Col. Hipódromo Condesa en la ciudad de México.

El objetivo de estas reuniones es abrir un espacio para que quienes estamos interesados en el performance platiquemos y polemicemos sobre este campo artístico. Consideramos que esto es necesario porque en general hay pocos espacios para hablar del tema, pero también porque el nuestro es un gremio muy disperso, muy fracturado y nos gustaría que hubiera un poco más de unidad.

Nuestras madrinas en este proyecto fueron las performanceras Elvira Santamaría y Elizabeth Romero, pero también los 18 asistentes que abarrotaron nuestro pequeño espacio.  Entre ellos estuvieron artistas como Katnira Bello, Víctor Sulser, Ana María García, Anadel Lynton, Alejandra Wah, Toti y Joel Morales. También contamos con la siempre grata presencia de Josefina Alcázar, eminente investigadora de performance y del reconocido Tomás Egea, hombre de teatro que ahora le ha picado el gusanito por averiguar de qué se trata el arte acción. Yo fungí como entrevistadora o moderadora. Como quien dice, me la pasé metiendo mi cuchara.

Al principio de la chorcha Elizabeth y Elvira platicaron un poco de lo que están haciendo. 

Elizabeth acaba de realizar una acción en la que se tatuó una imagen de la Virgen de Guadalupe en la espalda.  Lo hizo apenas el día 11 de diciembre y va a documentar todo el proceso hasta que la piel haya sanado completamente y lleve la imagen a bendecir.

Elvira está en proceso de sacar un libro con la documentación de Acciones en Ruta, el proyecto que ella y Víctor Muñoz organizaron en mayo de este año y en el cual participamos performanceros nacionales y varios miembros de Black Market International. También terminó un taller de performance y la noche del 13 presentaron sus trabajos finales en Agáchense porque no trae pistola (acciones inocuas) en el Espacio Cultural La Palma en la calle de Yucatán # 22.

La chorcha duró dos horas y se abordaron diversos temas. Algunos encendieron pasiones.   

Se habló de cuáles son los elementos que diferencian al performance de otras artes escénicas y de otras formas de arte conceptual provenientes de las artes visuales.  También de si es o no importante la presencia física del artista, cuál es la relación con el público, la posibilidad o no de repetir acciones, la honestidad artística. Se discutió sobre los parámetros que se utilizan para evaluar un performance y la relación del performance con la vida. Se habló de ética y estética. Se abordaron distintos aspectos de la documentación del performance: que si nunca es lo mismo que la obra, que si es indispensable. 

En fin, se habló de algunos de temas a los que siempre regresamos. 

Siendo la memoria tan extraña como es (no tomé notas ni grabé la chorcha), se me pegaron dos momentos. Uno es Elvira hablando de cómo originalmente juzgaba con severidad el trabajo de otros performanceros y cómo con el tiempo ha ido abriéndose a escuchar distintas voces. Yo me identifico plenamente con este proceso. Incluso la única razón por la que me interesa delinear (jamás definir) el performance, es porque me parece que sigue siendo una propuesta que muchos rechazan sin darse la oportunidad de ver de qué se trata.  Pero si no, ni siquiera dedicaría tiempo a diferenciar si una obra es pintura, teatro o performance. Las obras o logran su cometido, o no son nada.

De Elizabeth, además de guardar la imagen final de la chorcha en la que nos mostró su tatuaje, me queda en el recuerdo que nos haya platicado de su mítica boda con el artista Santiago Rebolledo allá por los setentas que se llevó a cabo en un camión: se subieron ellos con algunos amigos, compraron su boleto, se casaron y se bajaron. Con el tiempo gente que no asistió relata la historia como si hubieran estado presentes. Nada me gustaría más en esta vida que estas chorchas (o de hecho cualquiera de mis acciones), con el tiempo tuvieran ese tipo de presencia.

Si quieres información de futuras chorchas, envíenos un correo electrónico.

                 Mónica Mayer 

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Por último me quiero referir a las presentaciones del libro Desbordamientos de una periferia femenina editado por Laura García Hernández y Said Dokins, en el cual participó Elizabeth con el texto De Esperanza de 2007 y también con obra.  

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El sábado 22 de agosto de 2009 presentamos Desbordamientos y Arte feminista en los 80’s de Araceli Barbosa en Pinto mi Raya. Fue muy bonito porque Laura presentó el libro de Araceli y viceversa. Si mal no recuerdo, Elizabeth habló de ambos proyectos y yo moderé.

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El 31 de octubre de ese mismo año nuevamente compartimos foro, ahora en el MUAC durante otra de las presentaciones de Desbordamientos. En esa mesa participamos Mariana Botey, Elizabeth Romero, Laura García, Saíd Dokins y yo. El libro también está en nuestro archivo.

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Siempre digo que el trabajo de una artista nunca termina y lo vemos en este caso: Elizabeth hace su trabajo artístico, reflexiona sobre su obra y la de otras, lo difunde y no conforme con eso, ayuda a construir una comunidad.   Ahora que ya no está con nosotros va a ser fundamental revalorar su trabajo, cosa que tristemente no se hizo durante su vida. No será fácil porque fue una artista amplia cuyos textos son imprescindibles, que ademá realizó una obra contundente y desarrolló una invaluable labor periodística y de gestión cultural.

SNV39341

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