DE ARCHIVOS Y REDES

UN PROYECTO ARTÍSTICO SOBRE LA INTEGRACIÓN Y REACTIVACIÓN DE ARCHIVOS

Visita al Archivo Olivier Debroise

El archivo del crítico, investigador, novelista y cineasta Olivier Debroise (1952- 2008) se encuentra en el centro de documentación Arkheia en el Museo Universitario Arte Contemporáneo. El archivo incluye cerca de 10,000 documentos.

Visita al archivo Olivier Debroise: entre la ficción y el documento http://archivoolivierdebroise.blogspot.com/

De archivos y Redes lleva años cocinándose, pero lo presenté por primera vez como proyecto concreto para la emisión del Sistema Nacional de Creadores de 2010. En esa ocasión mi propuesta no fue favorecida, según cuentan los chismes, porque no parecía arte.

Naturalmente, seguí trabajando.Una de las diferencias en el segundo proyecto que le presenté al FONCA fue que ya había concluido la intervención al archivo del crítico Olivier Debroise (Jerusalén 1953 – México DF 2008) que surgió a partir de una invitación de Pilar García Germenos. Fue un proyecto largo, complejo y muy divertido. Incluyó la curaduría de la exposición Visita al archivo Olivier Debroise: entre la ficción y el documento, diversas estrategias de reactivación integradas a la muestra y la realización de mi video Otra cena más.

El día de la inauguración. Foto Víctor Lerma.
 El día de la inauguración. Foto Víctor Lerma.

Uno de los aspectos más exitosos del proyecto fue el blog que construimos con Rafael Sámano, el coordinador de Divulgación y Educación del MUAC, y su equipo, integrado por Andrea Bravo, Ximena Calvo y Gracia Ulloa. Durante el transcurso de la exposición, entre junio y noviembre de 2011, hubo más de 6,000 visitas.

En este espacio compartiré mi bitácora del proyecto, documentos relevantes que hayan quedado fuera del blog o surjan posteriormente.

 

A principios de 2010 visité por primera vez el archivo del crítico, novelista y cineasta Olivier Debroise en el Centro de Documentación Arkheia en el Museo Universitario Arte Contemporáneo Debroise para empezar el proyecto Visita al archivo de Olivier Debroise: entre la ficción y el documento.

Entre otras cosas, esta visita incluyó una exposición de los materiales del archivo que se inauguró en el MUAC el 11 de junio de 2011, una serie de mesas redondas y conferencias, la creación de un blog, el enriquecimiento del archivo con algunos materiales donados por colaboradores de Debroise y un compendio de los textos hemerográficos de Olivier o sobre su trabajo que se encuentran en su archivo y los que están en el nuestro.

Para el proyecto también hice Una cena más, un video/performance que jugaba con el hecho de que Debroise realizó el film Un banquete en Tetlapayac basado en ¡Que viva México! la película inconclusa de Sergei Eisenstein. La pieza consistió en invitar a una cena (en la que se comió lo mismo que en las dos anteriores) a personas cercanas a Olivier en lo profesional y en lo personal que pudieran hablar de su relación con el archivo. Era también una forma de acercar al público a los materiales que se mostraban en la exposición de una manera cálida e íntima. El video se presentó durante la exposición en el MUAC y es una pieza tan anclada a un contexto específico, que yo creí que nunca más se expondría.

Pues bien, cuál no sería mi sorpresa, cuando a finales del 2012 se pusieron en contacto conmigo de la plataforma curatorial francesa le peuple qui manque porque estaban en proceso de diseñar un ciclo llamado Mil años de historia no linear para el Centro Pompidou y que si había una liga para ver Una cena más. En mayo me escribieron los curadores Kantuta Quiros y Aliocha Imhoff para solicitar una copia buena del video y permiso para pasar extractos en el museo como complemento a la presentación de la película de Debroise y la envié. En agosto me propusieron presentar mi pieza completa en el Instituto Cultural de México en Paris y acepté gustosa.

La presentación se llevó a cabo el 11 y el 12 de diciembre del 2013. Ya hace más de un mes, pero no había tenido tiempo de escribir hasta ahora.

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En ambas sesiones la historiadora Annabela Tournon, especialista francesa en la generación de Los Grupos y el arte mexicano de los años 70-80, fungió como interlocutora, lo cual fue un placer porque conoce muy bien todo el contexto.

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Nuestra sesión en el Pompidou fue bastante larga ya que incluyó el video There is a space later in time where you are just a memory de Mariana Castillo Deball, toda la película de Debroise y aproximadamente 20 minutos de mi pieza. No todo mundo aguantó.

Realmente me da mucho gusto que se haya visto Un Banquete en Tetlapayac porque aunque es una película rarísima bajo los parámetros del cine tradicional, en términos de la reflexión sobre el archivo y su reactivación es una joya. También creo que es importante seguir difundiendo el trabajo de Olivier (y de tantas otras personas) porque el olvido siempre está a la vuelta de la esquina. Hoy me topo con estudiantes de arte o historia del arte y ni siquiera lo han oído nombrar, a pesar de que a su muerte en 2008 era uno de los críticos y curadores de arte de mayor influencia en México.

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Algo que me dio mucho gusto es que había varias personas conocidas en el público, como Dominique Liquoise (autora del famosísimo catálogo De los grupos, los individuos, publicado por el Museo Carrillo Gil en 1985) y Cristine Frérot (autora de El mercado del arte en México) publicado en 1990 por el CENIDIAP. Pero lo que más me entusiasmó es que llegó Esther Ferrer, una de las performanceras que más admiro, quien fuera miembro del grupo Zaj. Escribí sobre su exposición en el MUCA Roma en el 2007 y después me pidieron un texto para el catálogo que publicaron sobre la exposición y me convertí en su más asidua fan. Tengo que agradecerle a Kantuta Quiros esta maravillosa sorpresa porque cuando llegué a Paris le comenté que tenía muchas ganas de conocer a Ferrer en persona y ella se encargó de ponernos en contacto.

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Aunque se suponía que al día siguiente en la presentación del Instituto Cultural de México pasaríamos toda mi pieza, platicando con los curadores decidimos que sería más interesante que yo hablara sobre el contexto de la obra dentro de mi producción en general, sobre los proyectos en torno a archivos que vengo trabajando desde 2010 en particular, incluyendo la Visita al Archivo de Olivier Debroise y que ahí se quedaría una copia para que la consultara quien quisiera.

La velada estuvo muy bien. Todas las personas del Instituto se portaron de lo más amable. El público estaba principalmente integrado por artistas y curadoras de varios países, interesadas en cuestiones de arte, archivo y feminismo, lo que permitió que el diálogo fuera muy sabroso. ¿Qué más podía pedir?

   MG 7374   MG 7388Todas las fotos:Yuruen Lerma

Algo que me llamó mucho la atención de toda esta experiencia es que Kantuta y Aliosha, los curadores que me invitaron, al igual que Annabela, están más cercanos a la edad de mis hijos que a la mía. No se si sea porque estoy entrando a esa etapa en la que es evidente que ya casi todos son más jóvenes que yo o si es porque la suya es una generación que ya creció con las propuestas artísticas que me initeresan por lo que ven como natural algo que para curadores de mi generación a veces ni siquiera es considerado arte, pero me encanta trabajar con ellos.

 

29 de enero de 2014.

 

 

Lunes, 21 Noviembre 2011 00:00

La carroza se convirtió nuevamente en calabaza

Escrito por

Ayer llevamos a una querida amiga y colega italiana al MUAC y al ver el espacio donde estuvo la exposición del archivo de Olivier me sentí como la Cenicienta después del baile. El área se veía tan grande y tan vacía....... El archivo de Olivier regresó a sus cajas y yo dejé de ser curadora para convertirme nuevamente en visitante del museo.

ESPACIO EXPO VACIO

Sin embargo, el proyecto no se cierra por completo y mi interés en los archivos menos.

De entrada, cada vez se abren más posibilidades de hablar de arte y archivo. Por ejemplo, a principios de noviembre fue la XXXIII Reunión Nacional de Archivos en Manzanillo y Fernanda Sequeiros, curadora de exposiciones en el Archivo General de la Nación, coordinó la mesa La reactivación y difusión de archivos a partir de exposiciones a la que nos invitó a participar tanto a Pilar García Germenos como a mí.

Pilar habló de Arkehia y sus proyectos de exposición y a mí me tocó referirme tanto a Visita al archivo Olivier Debroise: entre la ficción y el documento y Mujeres ¿y qué más?, como a los nuevos proyectos de archivo en los que estoy involucrada.

Fue una experiencia sensacional porque estuvimos hablando con las personas encargadas de muy diversos archivos en el país y escuchando pláticas sobre conservación, digitalización, cuestiones legales, etc. durante 3 días. Fue todo un proceso de aprendizaje. Todavía me hago camotes con la terminología de los archivistas y veo que desde el arte utilizamos la palabra archivo con una flexibilidad escandalosa, pero no dudo que fortalecer un vínculo entre nuestras disciplinas será benéfico para todos.

Por lo pronto me di cuenta que los problemas que enfrentan los archivos de arte contemporáneo no son tan distintos de los que padecen los otros (falta de normatividad, capacitación, espacios y presupuestos adecuados y una tecnología cambiante a pasos aceleradísimos).

También confirmé la importancia del papel que puede jugar Arkehia en función de todos los archivos de arte contemporáneo en tres aspectos. En primer lugar porque su archivo se ha constituido como patrimonio universitario, lo cual le da una protección que no tienen los archivos del INBA. Así mismo están incrementando su acervo activamente y, de seguir así, sin duda se convertirán en un centro fundamental para el estudio del arte a partir de la segunda mitad del Siglo XX. Por último, no sólo reúnen, resguardan y conservan estos documentos, sino que fomentan su consulta de diferentes maneras, incluyendo las exposiciones. Creo que van en la dirección correcta y me siento muy satisfecha de haber colaborado con ellos.


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En fin. La visita a este archivo concluye, pero hay muchas otras en puerta.

En unos días, el 7 de diciembre, se inaugura la exposición Memoria y olvido. Reflexiones en torno a concepto de Archivo en el AGN y su labor de resguardo que curó Roberto Barajas en la que participamos María Alós, Gina Arizpe, Bernardo Fernández "Bef", Edgar Olaraineta, Teresa Margolles, Artemio, Tercerunquinto y nosotros, que propusimos una obra de sitio específico.

Seguramente la chamba continuará con la exposición sobre el archivo de Ana Victoria Jiménez porque sigue siendo muy solicitada.

Pero lo que más me entusiasma es que me dieron el Sistema Nacional de Creadores y los próximos 3 años voy a seguir trabajando el proyecto De Archivos y Redes, del que son parte las visitas al archivo de Olivier y el de Ana Victoria, pero también otros 3 archivos a partir de los cuales haré obra y/o diversos proyectos de reactivación. Así mismo, parte del proyecto es visitar varios estados de la república para fomentar la creación de una red de archivos de arte contemporáneo. Naturalmente habrá un blog.

Por lo pronto termino esta breve bitácora y doy por concluida esta visita al archivo de Olivier Debroise.

Hace un año y diez meses visité por primera vez el archivo de Olivier Debroise y hoy está por terminar esta exposición/proyecto de reactivación/intervención: el próximo lunes la desmontan.

Lo curioso es que no me cayó el veinte de que se acercaba el fin ayer que recibí el mail de Pilar avisándome del desmontaje de la expo, sino hace unos días cuando estaba reacomodando el escritorio en mi compu y pasé la carpeta Archivo Olivier 2011 (que estaba solita y en medio de la pantalla) a la carpeta Proyecto Archivos, que incluye el material de los otros cuatro archivos con los que estoy trabajando. Cambió de lugar. Entró al archivo.

Uno de los aspectos que me ha entusiasmado del proyecto son los dispositivos y eventos paralelos a la exposición. Yo casi diría que la exposición es un mero pretexto para la(s) acción(es), en el sentido de Arendt de echar a andar un proceso, pero también en términos del tipo de piezas (performances, intervenciones, acciones o como quiera llamárseles) que ha venido realizando Pinto mi Raya desde siempre. Creo que si bien no fue una exposición taquillera en términos de cantidad de público presencial, a través del blog, al día de hoy ha tenido 5,500 visitas y tiene un público de calidad que no sólo ha sido espectador sino ha ayudado a construirla. También se ha incrementado el archivo: Rafael Ortega donó una caja entera con documentos de Un banquete en Tetlapayac, Sarah Minter todo el material que grabó para el "detrás de cámaras" y Laura Cohen contactos e impresiones de las fotos que tomó durante el rodaje. Por su parte, Pinto mi Raya realizó y donó el peinado de textos por y sobre Olivier que están en nuestro archivo y a la par Arkheia reunió sus propios materiales hemerográficos por y sobre Olivier, lo que ya implica una reelaboración del material original del archivo. Desafortunadamente creo que todo esto pasa medio desapercibido.

Quizá el dispositivo que más me sorprendió fue la serie de conferencias a través de Twitter, con su divertido nombre: Actwitteando el archivo Olivier Debroise. Cuando Rafael Sámano y su equipo (Andrea Bravo, Ximena Calvo y Gracia Ulloa) me sugirieron que usáramos este medio no entendía cómo, pero me encantó la idea porque me comentaron que el museo tiene un buen número de seguidores jóvenes por twitter. Además, fue un placer trabajar con ellos en la organización de mesas reales y virtuales así como el blog por su nivel de compromiso y eficiencia.

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Yo me eché un primer vuelo de prueba para tratar de agarrarle la onda. Se invitó al público a dialogar sobre la exposición. La conversación virtual duró una hora y se me pasó volando porque entraban preguntas y había que responder en 140 caracteres (cosa bastante difícil) y era complicado seguir las conversaciones simultáneas. No le había entrado de lleno a twitter y no entendía su funcionamiento, no sólo en lo mecánico, sino en lo social. Ya para las siguientes conferencias en las que me acerqué como público, fui pensando desde antes mis preguntas para sintetizarlas. Creo que voy captando que, en efecto, a diferencia de Facebook en donde lo que se crea una red, aquí de lo que se trata es de crear un murmullo. No es como el arte correo, sino como arte sonoro.

Para las demás sesiones invitamos a diversos expertos a comentar los textos escritos por Olivier que se subieron al blog. Karen Cordero twitteó sobre El misterioso caso de Abraham Ángel, Rosa Casanova sobre Tina Modotti fotógrafa. Una evaluación y Tina Modotti. Una vida frágil, Esther Acevedo sobre Lola Álvarez Bravo. De las humildes cosas y Benjamín Mayer sobre tres textos: Una incomunicable felicidad: los dibujos eróticos de Sergei Eisenstein, De la vida secreta de una vida incómoda y La versión definitiva que jamás veremos. Creamos un murmullito en twitter y después todo se archivó en el blog.

También tuvimos otras pláticas, o conversatorios, como les dicen hoy en día. La primera fue Intimando con el archivo Olivier Debroise.

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A esta mesa invitamos a las personas que han trabajado más de cerca el archivo de Olivier, que está dividido entre tres partes: los documentos en Arkheia, los libros en el Instituto de Investigaciones Estéticas y las fotografías en el MUNAL. Dos de las personas que se han adentrado más al archivo son Eloísa Hernández que está encargada del fondo Debroise en Arkheia y fungió como curadora adjunta en la exposición (sin quien hubiera sido absolutamente imposible este proyecto no sólo porque conoce a fondo el archivo y tiene el don de ser metódica y ordenada, lo que permitió que el trabajo curatorial fuera fluido, sino porque aportó ideas importantes a la exposición) y Abigail Pasillas quien obtuvo la maestría en historia del arte con la tesis El historiador y su archivo. Reflexiones en torno a la no-colección fotográfica de Olivier Debroise donada al MUNAL. También participé yo como curadora de la expo y Pilar moderó. Fue una mesa interesante en términos de compartir con el público lo que incluye el archivo, pero también de lo que significa enfrentarse a trabajar un archivo, tanto en lo teórico como lo práctico y en lo afectivo. Los archivos no son un montón de papeles aburridos sino el lugar donde las pasiones quedan registradas.

La segunda mesa la había pensado desde hace mucho. A lo largo de los años he visto crecer a varios de los archivos de arte contemporáneo y me conozco todos los chismes, que en algunos casos son verdaderas historias de horror. Un común denominador es que las personas encargadas de los archivos rara vez conocen a sus colegas. Me parecía importante que se reunieran porque muchos de sus problemas son resultado de políticas institucionales y no se van a solucionar de manera individual. El objetivo de la mesa era organizar una reunión informal para que se conocieran y compartieran experiencias e ideas. Creo que entre los participantes que yo sugerí y los que propuso el equipo del MUAC logramos una mesa muy interesante. Invitamos a Marisol Escobar (ExTeresa), Paola Gallardo (Laboratorio de Arte Alameda), Ruth Estévez (que fue curadora en el Carrillo Gil y propuso un interesante proyecto de archivo), Angélica García (Archivo Juan José Gurrola), Ana María García (Archivo Marcos Kurtycz), Edna Torres (Archivo Pola Weiss), Pilar García (Arkheia), Sol Henaro (quien ha curado varias expos de archivos) y yo como moderadora (Pinto mi Raya). Curiosamente, todas éramos mujeres.

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Sol ya no pudo llegar, pero envió un texto que se subió al blog. La chorcha estuvo muy sabrosa porque hubo un muy buen equilibrio entre archivos privados y públicos, así como en el planteamiento de problemas y soluciones. El archivo es un campo de pasión y creatividad.

Una cosa que me queda claro es que existen problemas como la falta candados legales para proteger los archivos dentro del INBA que no se van a resolver sin presión de la comunidad cultural. Como los archivos no se consideran patrimonio, cosa que afortunadamente ya está sucediendo en Arkheia, no hay ni los presupuestos ni los mecanismos para proteger estos materiales que a veces son documentos o documentación, pero en el caso de Ex Teresa y el Laboratorio de Arte Alameda, son su acervo. Los archivos privados también tienen sus broncas específicas, como el hecho de que quienes los integramos no somos especialistas en archivonomía y muchas veces aprendemos a tumbos en la práctica, generalmente sosteniendo los archivos con nuestros propios recursos materiales y económicos, aunque algunos han recibido apoyo del FONCA. En cualquier caso, creo que un primer paso para ir resolviendo estas situaciones es estar en contacto. Por lo pronto me comprometí a abrir un grupo en FB sobre archivos de arte contemporáneo. En el blog se subieron unos breves textos que les pedimos a todas para presentar su archivo y espero que también se suba la grabación de ésta y las otras mesas.

La última mesa fue Escribiendo sobre Olivier Debroise. Los participantes fueron parte del público de primer nivel, por así llamar a los que no sólo se quedan como espectadores, sino dialogan con el proyecto. El público empezó a tomar la batuta. En este caso los ganadores del concurso de ensayo Olivier Debroise y su archivo, que a fin de cuentas son los que están reactivando el archivo. Convocamos en las categorías de profesionales y aficionados/estudiantes para que todo el público pudiera participar. Los ganadores en la categoría de profesionales fueron Jorge Alberto Arreola Barraza, Sergio Téllez-Pon, Alejandro García Neria (en primero, segundo y tercer lugar respectivamente), con una mención honorífica para Mireille Torres Vega. En la categoría de estudiantes y aficionados los ganadores fueron Jazael Olguín Zapata, Carlos Misael Ceballos Quintero y Norma Jiménez Fernández, con una mención para Mariana Arriaga Armendáriz.

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Algo que me llamó la atención fue la variedad de temas que abordaron estos textos: Olivier como crítico, como narrador, su estilo literario, su archivo, el archivo en general, textos más literarios inspirados en Olivier, etc. El archivo como generador.

Un dispositivo que me gusta mucho es el taller Identidades archivadas, que llevan a cabo Muna Cann y su equipo de Enlaces (los chavos que guían y asesoran al público en las exposiciones y que son fundamentales en este tipo de exposición) en el Ágora. En el taller invitan a los niños a visitar la exposición, especialmente los documentos personales de Olivier, para luego hacer sus propias hojas de vida actual o a futuro, real o ficticia. Este material se colocó en una carpeta y ha sido parte de la exposición. También hay una computadora para que los adultos llenen su hoja de vida (pasado, presente y futuro) en la exposición misma, pero no ha funcionado tan bien ya que el diseño original no se pudo integrar por problemas técnicos y lo que quedó era francamente poco apetecible. Ambos se plantearon como un espacio para pensar en los archivos que todos tenemos y en cómo nos definen los documentos, pero también era un coqueteo con el mundo de vidas virtuales ficticias con el que jugamos en la actualidad.

NIÑOS HACIENDO HOJAS DE VIDA

Para mí lo verdaderamente interesante de la exposición, lo que permite que no nos quedemos en exhibir y estetizar documentos, son estas reuniones virtuales y presenciales que activan los contenidos del archivo. Para mí, ésta es la acción.

El último dispositivo va a ser el sábado 15 de octubre de 2011. Se llama Banquete de ideas. Es una invitación al público que vio la exposición y quiere platicar sobre ella a participar en esta mesa. No tengo idea quién llegará. El público tiene la palabra.

Jueves, 02 Junio 2011 00:00

Rumbo a la inauguración

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Ahora sí ya estamos en pleno proceso de montaje.

Para mí ha sido todo un aprendizaje porque como artista estoy acostumbrada a dejar mi obra en el museo que se encarga de todo. Como curadora, las exposiciones que he organizado independientemente han sido menos complejas y en las que he trabajado con museos sólo han requerido que seleccione y consiga la obra. Aquí me he tenido que involucrar en todo el proceso. Afortunadamente esto ha sido un trabajo en equipo y tanto Pilar García Germenos como Eloísa Hernández han estado al pié del cañón. Empiezo a entender la curaduría como algo más cercano a la dirección y producción teatral o cinematográfica que a la investigación. Aún no sé si ha cambiado el papel del curador en el museo en general, si es algo específico de las exposiciones de archivo o simplemente el estilo del MUAC, pero ha sido intenso e interesante.

Un aspecto que ha resultado todo un reto es la museografía. Se van a utilizar los muebles que diseñó Giacomo Castagnola para la exposición anterior que fue sobre el archivo de inSite. Son una maravilla. Están pensados específicamente para exponer archivos, por lo que incluyen unas mesas muy flexibles que pueden colocarse horizontales o inclinadas, cajoneras, unas como carpetas con hojas de acrílico rígido, módulos para imagen en movimiento, estantería para carpetas u otros materiales de consulta y áreas en las que se pueden poner textos o imágenes ampliadas. La iluminación proviene de lámparas de escritorio, lo que le da intimidad. Cualquier cosa luce espléndida montada en esos muebles.

El único problema en este caso es que la museografía tiene que pensarse en función de lo existente, lo cual a veces implica ajustar la cantidad y tamaño de documentos al mobiliario. Esto resulta particularmente difícil en una muestra que, como ésta, está hecha para leerse casi como texto. Por otro lado Giacomo tuvo que rediseñar la posición de los muebles para esta exposición y como vive en el norte del país, hasta ahora la comunicación ha sido por correo electrónico. Los diseños que había enviado están sensacionales, pero yo no acabo de entender las cosas hasta que las veo en vivo y a todo color.

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Otro problema ha sido que el espacio en el que se está montando la expo tiene unos grandes ventanales y el sol entra directo en algunos lugares por lo que ahí no se pueden colocar materiales originales o se tienen que recubrir. A lo largo de todo este proceso ha habido un diálogo constante con Claudio Hernández, quien trabaja la restauración y conservación en el museo. De hecho él y su equipo han estado encargados de montar los documentos. Algunos primero los tuvieron que planchar y darles su manita de gato.

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Lo que también he notado que ha sido un trabajal es lo eléctrico, especialmente porque sólo hay un contacto en el espacio, por lo que todo el mobiliario tiene que ir conectado a esta misma línea. Además de las lámparas hay 5 entrevistas de sonido, 10 videos en equipo de distintos tamaños y dos computadoras. Es una chamba compleja que no se aprecia y sólo se nota cuando no funciona. Mis respetos. Ahora ya nada más falta que entre otra parte del equipo museográfico a poner cédulas, sujetar las publicaciones de consulta, etc.

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Un aspecto del trabajo para esta expo que he disfrutado muchísimo es editar las entrevistas que le hizo Olivier a Lola Álvarez Bravo. Sherel Hernández (quien hizo su servicio en el MUAC y se encargó de digitalizar todo el material hemerográfico de y sobre Olivier en su archivo y el de Pinto mi Raya para esta expo) me hizo favor de ayudarme a bajar y enseñarme a manejar un programa de edición sonora. Después fueron horas y horas de oír las grabaciones, decidir que dejar en menos de 3 minutos, que es lo que me dicen llega a escuchar la gente. Ya casi me las sé de memoria. Estas entrevistas son una joya. En la expo habrá sólo una probadita. Creo que lo que más me conmueve es la forma en la que la artista vieja le fue transmitiendo su conocimiento al joven crítico y el cariño entre ambos.

También he estado ocupada en la edición de Una cena más, el performance/cena/conferencia que grabamos con las personas cercanas a Olivier y a los temas que se tratan en la exposición.

He pasado horas y horas con Alfonso Cornejo e Ilse Briones del equipo de Rafael Ortega editando. La cena está tal cual, sin cortes y al sonido no se le editó nada. Rafa sugirió que lo dejáramos en split screen, dividiendo la imagen a la mitad. Esto nos está permitiendo meter imágenes de sus dos cámaras, así como de lo que estaba grabando Víctor en su papel de "el espía" y fragmentos de Un banquete en Tetlapayac. Por otro lado, en los espacios negros arriba y abajo integramos texto tanto para incluir los datos de quien estaba hablando, como comentarios sobre el archivo. Yo no sé si algún visitante a la exposición vaya a tener tiempo de sentarse y ver todos los materiales, pero de cualquier forma la mayoría estarán en internet y quedan como parte del archivo mismo.

Ahora sí, el próximo miércoles es la rueda de prensa y el sábado inauguramos.

INVITACION VISITA AL ARCHIVO OLIVIER DEBROISE

Martes, 30 Noviembre 2010 00:00

Y ahora... a meter las manos a la masa

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Por primera vez estoy apreciando el trabajo de los curadores y todo el proceso que implica su chamba. Hacer el guión museológico y el museográfico es como armar un rompecabezas.

Algo que me queda claro es que quiero que este sea un proyecto de reactivación del archivo y no sólo una exposición de documentos. Quiero ver cómo funcionan distintas estrategias, desde trabajar con las redes sociales e internet, hasta tener propuestas de interacción e incluso participación del público en la muestra misma. Pero también quiero hacer obra a partir del archivo y en lo posible enriquecerlo. Que realmente sea una visita de un archivo planteado como arte a otro sobre arte.

He estado platicando tanto con Rafael Sámano y con Muna Cann que llevan las áreas educativas y de producción del conocimiento y estamos cocinando un par de proyectos, además de las tradicionales mesas redondas. Por un lado estamos planeando un blog y por otro un espacio dentro de la exposición para que el público haga archivo creando sus propias hojas de vida reales o ficticias a partir de ver los documentos personales de Olivier expuestos. Creo que esa sección va a quedar a todo dar porque hay unos dibujos lindos de cuando era niño, su carta astral y su renuncia a la chamba segura como traductor en el Colegio de México para dedicarse a la investigación. Es como cualquier archivo personal: se mezcla la nostalgia, la fantasía, el documento burocrático y aquellos que atesoramos porque hablan de las decisiones que nos han marcado. Están las batallas, los éxitos y los fracasos. Por cierto, hay varias cartas de editoriales en E.U. que le dicen que su libro Figuras en el Trópico es muy bueno, pero que no se lo van publicar porque no hay interés en su país por el arte del nuestro. Duro y directo. Las quiero incluir porque muchos piensan en Debroise como el hombre de poder en el medio cultural mexicano, pero desconocen estos descalabros.

Otra de las propuestas que estoy planteando es una cena con las personas cercanas a Olivier. Es una acción que tendría como objetivo, por así decirlo, darle volumen a los documentos, meter un punto de vista más íntimo a la exposición. Además sería un "reenactment" ¿reactuación? de Un banquete en Tetlapayac, la película de Olivier, que en sí misma que es una reactuación de la cena que se llevó a cabo durante el rodaje de ¡Qué viva México! de Serge Eisenstein. Por lo pronto se llama Un banquete en TetlapaMUAC. La idea es que participen Cuauhtémoc Medina, James Oles, Karen Cordero y otras personas que estuvieron cercanas a los temas de la exposición y a Olivier.

Por último, lógicamente quiero meterme con el material hemerográfico del archivo de Olivier. Buscar, tanto en ese archivo como en el de Pinto mi Raya todo lo que exista por o sobre Debroise. Intervenir el archivo reorganizándolo, y ponerlo a la disposición del público. Una acción espejo entre ambos archivos.

En fin. Mañana tengo que enviar el proyecto final para ver si lo acepta el seminario curatorial.

Martes, 23 Noviembre 2010 00:00

Simplemente Lola

Escrito por

Hoy empieza la verdadera labor detectivesca.

Más allá de los temas que abordó Olivier y sus productos finales, ya empiezo a distinguir (creo) algunas formas en el archivo. Empiezo a ver sus texturas, pesos, líneas que lo recorren, etc.

Por ejemplo, me llama la atención que a investigación sobre Tina Modotti está contenida en una sola carpeta negra (que por cierto tiene cartas originales de Antonio Saborit de sus propias investigaciones), pero la presencia de Lola Álvarez Bravo se trenza a lo largo del tiempo y del archivo de Olivier.

Por otro lado, hay temas sobre los que escribió libros enteros de los que casi no hay materiales. Como que acabó la investigación y tiró todo. De otros, como Abraham Ángel hay poco material, aunque se ve que rascó hasta debajo de las piedras para conseguirlo. Por ejemplo, se recorrió el directorio telefónico hasta encontrar a los familiares y se fue al Panteón de Dolores a ver si realmente existía una tumba. Pero sobre Sergei Eisenstein hay cajas y cajas y cajas. Me da la sensación de que muchos de los archivos de y sobre los artistas en México son raquíticos, tercermundistas. Mucho del material de Eisenstein son copias de materiales en archivos en EU. Quizá, además de que tienen más recursos y costumbre de archivar, están mejor organizados para que quien investiga se pueda llevar copias. En el archivo de Olivier me he encontrado artículos de periódico mexicanos transcritos a mano. ¡Qué flojera!

Por último, me parece que la forma en la que Olivier investiga sobre los vivos y los muertos es muy distinta y que los materiales que reúne le sugieren el formato final del producto, ya sea algo más creativo como la película y sus novelas o más académico. En fin, ya veré si no es sólo un alucine mío, pero por ejemplo, el material que reunió sobre Tina y es verdaderamente maravilloso. Se ve la profundidad de la investigación en los detalles. Por ejemplo, hay información hasta del detective que investigó a la fotógrafa. Hay copias de sus pasaportes rusos, recortes de su estancia en la cárcel, cartas personales. Se siente como materia prima para una novela. En cambio de María Izquierdo lo que hay son textos y textos y más textos escritos por otras personas.

Pero lo que me tiene cautivada es la relación entre Lola Álvarez Bravo y Olivier. He estado escuchando las cintas de las entrevistas que le hace el crítico a la fotógrafa (el joven ávido de conocimientos a la anciana ávida de compartir su experiencia) y son un deleite. Fue su maestra. Hay grabaciones en las que están sentados analizando obra, otras que ella le platica de artistas, de la época, de las cuestiones políticas del momento. Es el material en crudo de muchos de sus textos posteriores.


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Me intriga si se acercó a doña Lola para hablar de su trabajo y luego se dio cuenta que era una mina de oro de conocimiento de toda una época del medio artístico o si se acercó a consultar con ella sobre otros artistas y se topó con el espléndido trabajo de una fotógrafa que estaba medio olvidada. Lo cierto es que es toda una historia de cariño del bueno.

En las cintas Lola platica de una película con Frida Kahlo. Muero de curiosidad. Nunca había oído de ella. ¿La haría?

"Cuando estaba empezando a hacer los ensayos o las pruebas de la película que tenía yo proyectada con Frida pensé que una de las características más extraordinarias de Frida eran sus desdoblamientos constantes y quería yo lograr llamar con fotografía a la otra Frida..."

También habla de su rebeldía ante la asignación de roles y de que Manuel era contador en Hacienda y cómo era brillante para las cuentas. Menciona cómo empiezan como fotógrafos y de cómo ella se sentía totalmente ligada a él.

Es curioso que Olivier le pregunta muchas cosas evidenciando que es mujer -desde su maquillaje hasta quienes eran las otras mujeres de su generación. ¿Se le hubiera ocurrido preguntarle a Don Manuel Álvarez Bravo por su vestimenta o la de sus colegas?

"Pero es que era la única mujer que andaba brincando con una cámara en la calle, en los desfiles de deportistas y del 16 de septiembre y todos los fotógrafos se burlaban de mí. Así es que me volví gallo. Luego, luego me volvía agresiva y encontraba siempre las palabras para defenderme."

Casi que podría hacer todo el proyecto sobre Lola en el archivo de Olivier.


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Fotos de Lola y Olivier tomadas por Adolfo Patiño (Foto Mónica Mayer)

Estas entrevistas son de finales de los setentas. Es muy curioso que además de las cintas, también estén las transcripciones a mano de las entrevistas, luego pasadas a máquina, luego citadas en los textos de Olivier en distintas épocas. Se ve el proceso completito. También se ve el proceso de cómo fue cambiando su relación: al final él es el experto, el coleccionista de Lola, el que incluso le ayuda a colocar su archivo en Estados Unidos en el Center for Creative Photography. El paso del tiempo.

Estar metida en el archivo de Oliver me ha hecho repensar en el de Pinto mi Raya. Siempre habíamos planteado como el archivo de PMR el material hemerográfico que hemos reunido a propósito. Es un archivo voluntario. Pero también está todo nuestro material de trabajo a lo largo de los años: invitaciones, cartas, trabajos de otros artistas, documentos de distintos tipos, etc. Está todo el material de Polvo de Gallina Negra y de los otros grupos de arte feminista ochenteros, material de la generación de Los Grupos que juntamos para la gira de conferencias que nos fuimos a dar Víctor y yo en 80 a Europa, todo tipo de documentos sobre espacios alternativos, los pleitos de grupos como Los Abajofirmantes que cuestionaron las becas del FONCA desde un principio y mucho más. El archivo involuntario, el de trabajo, el de la vida misma y el archivo personal (diarios, agendas, etc.). ¿Me gustaría que alguien más se metiera a ver este material?

Martes, 16 Noviembre 2010 00:00

Archivitis aguda

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Los meses se pasan volando y el archivo se traga mí tiempo. Entre el archivo de Pinto mi Raya, el trabajo en el Taller de Arte y Género con el archivo de Ana Victoria Jiménez para la exposición del año entrante y la visita al archivo de Olivier, desayuno, como, ceno y sueño archivo.

No estoy clavada revisando cada documento de Olivier porque no pretendo convertirme en experta en su trabajo, pero sí he tenido que adentrarme a la reflexión sobre el archivo para no quedarme en sólo ventilar papelitos.

Por lo pronto estoy leyendo Encounters in a Virtual Feminist Museum: Time, Space and the Archive de Griselda Pollock y The Archive and the Repertoire. Performing Cultural Memory in the Americas de Diana Taylor, además de los textos de Arte y fisuras transversales. Archivo y Acción, el seminario que están impartiendo Ana María Martínez de la Escalera y Erika Lindig en el MUAC al que me metí y que incluye desde Jacques Derrida o Hannah Arendt hasta Didi-Huberman.

Portada libro Priselda PollockPortada The Archive and the Repertoire

Siento que el cerebro va a reventar porque me cuesta trabajo entender el peculiar y complejo lenguaje de los teóricos. Además no tengo la menor idea cómo diablos le voy a hacer para aterrizar algunas de estas ideas en la práctica y plantear una expo que no sea soporífera, que acerque al público general a Olivier y muestre al archivo como un ejercicio de poder personal.

Por suerte últimamente han habido muchas exposiciones de archivo, como No-Grupo: un zangoloteo al corsé artístico (Museo de Arte Moderno) y Un lugar fuera de la historia (Museo Tamayo, curadas respectivamente por Sol Henaro y Magalí Arriola y he podido observar sus estrategias. Y, claro, también la de InSite, curada por Donna Conwell, que está en el MUAC.


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A diferencia de estas muestras que parten de archivos entre cuyos documentos hay obras de corte conceptual o las que presentan obra hecha a partir de archivos (por lo que en ambos casos hay material visual que exponer), la mayor parte del archivo de Olivier son papeles. Para colmos ni siquiera hay documentos estéticamente atractivos, como sucede en expos de archivos históricos. En el de Olivier abundan las fotocopias. Supongo que podría incluir obras de arte sobre las que él escribió, pero el reto es hacer la exposición del archivo mismo.

Lo bueno es que el material de Olivier se va a montar sobre los muebles que diseñó Giacomo Castagnola para la de expo de InSite que son una maravilla. Permiten que el público se acerque a los documentos, son acogedores, tienen espacio para consultar materiales y son muy flexibles. Me encantan las cajoneras y las vitrinas "carpeta" (por así llamarlas) ya que puedo pensar en colocar documentos para construir narrativas o mostrar procesos y por ende el tiempo, que es un elemento fundamental del archivo.

Fotos revista Err muebles expo

(Fotos de Errr-Magazine)

También me sirvió haber sido invitada a Colombia al Coloquio ERRATA# 1: Arte y políticas de archivo para hablar del archivo de Pinto mi Raya en septiembre. Todavía estoy digiriendo la experiencia, pero fue un lujo platicar con Graciela Carnevale del mítico colectivo Tucumán Arde en Argentina. Ella fue quien guardó su archivo durante décadas y lo ha estado exponiendo. Y también con el español Jorge Blasco, especialista en las maneras contemporáneas de archivar las prácticas artísticas. Me gustó que planteó que la palabra archivo es un verbo, no un sustantivo.

Durante el encuentro montaron una exposición del archivo de Tucumán Arde. Entre otras cosas entendí que el formato de una expo de archivo debe ser diferente a una de arte porque el consumo es distinto. Las expos de archivo se observan, pero también se consultan. De entrada, si van a funcionar bien, deben durar mucho más tiempo y ser gratuitas, como las bibliotecas. Un recurso que usaron en Colombia fue fotocopiar algunos de los materiales para que el público se los llevara. Esto me gusta porque es una manera de insertar fragmentos de un archivo en otros (si es que no los tiran saliendo del museo), pero creo que otra solución práctica sería un blog pues además de flexibilizar el horario de acceso a la expo, permite que un público más amplio la conozca.

Por cierto, tengo que empezar a leer la revista que ERRATA, que publica la Fundación Gilberto Alzate-Avendaño, que es quien organizó el evento. Su primer número es sobre arte y archivos e incluye textos de Andrea Giunta, Suely Rolnik, María Sol Barón Pino y otros.

Portada revista errata

En fin... He estado pensando en que he revisado un montón de cajas y todavía no sé por dónde entrarle al archivo de Olivier, por lo que creo que lo más honesto va a ser abordarlo desde mis propias pasiones. Partir de que esto es simplemente una visita al archivo de Olivier y no un estudio profundo de su trabajo. La próxima vez vaya a Arkheia voy a pedirle a Eloísa que me busque material sobre mujeres artistas. Aunque no me he topado con documentos que planteen explícitamente la postura de Olivier sobre cuestiones de género, mi sensación es que la discusión de las mujeres en el arte le era indiferente. Quiero ver a quienes estudió y porqué. Sin embargo, su postura ante lo gay era interesante porque es un tema central de sus novelas y una agenda velada (aunque no menos efectiva) en sus trabajos académicos y curatoriales. Y no, aún no tengo aún prueba alguna de esta hipótesis, pero vagamente recuerdo que el impacto que tuvo la exposición de Abraham Ángel en los ochentas fue importante porque revivió a un personaje icónico precisamente en el momento en el que el movimiento gay empezaba a tomar fuerza en México.

Jueves, 25 Marzo 2010 00:00

Una expo y una cena

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25 de marzo de 2011

¡Qué semanitas! El miércoles de la semana pasada inauguramos la exposición Mujeres ¿Y qué más? Reactivando el archivo de Ana Victoria Jiménez en la Universidad Iberoamericana. Además de mostrar el archivo de Ana Victoria, que incluye tanto las fotografías que ella empezó a tomar desde inicios del movimiento feminista y documentos como carteles (tiene una colección de cerca de 300 carteles feministas, incluyendo algunos con diseños de artistas como Leonora Carrington, Fanny Rabel, Andrea Gómez, Siqueiros, Francisco Mora y hasta Felipe Ehrenberg), tanto el Taller Permanente de Arte y Género que yo facilito como las alumnas de Historia del Arte de Karen Cordero en la Ibero realizaron una serie de obras y/o dispositivos museográficos para reactivar el archivo. De hecho, el que todas ellas estén trabajando con estos materiales constituye en sí misma la principal reactivación del archivo. No es suficiente exponer los materiales, hay que tratar de que tengan sentido hoy.

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1.- Cámara de diputados, manifestación en pro del aborto libre y gratuito (1977). 2.- Auditorio Nacional, manifestación en contra de Miss Universo (1977). 3.- Hacia el Monumento a la Madre, manifestación en pro de la maternidad voluntaria (1979).

Una cosa que me gusta mucho de la selección final que se hizo de los materiales del archivo AVJ es que muestra el interés que siempre tuvo Ana Victoria por documentar la fuerte veta de producción artística del movimiento feminista. Creo que ni siquiera yo que estuve presente en tantos de esas manifestaciones y eventos la había visto tan claramente hasta ahora. Además de guardar documentos del trabajo de los tres grupos de arte feminista ochenteros (Polvo de Gallina Negra, Tlacuilas y Retrateras y Bio-Arte), en las manifestaciones documentaba todo el trabajo cultural presente: teatro, performance, intervenciones artísticas de toda índole. Al verlo me pregunto porqué nunca ha sido registrado por la historia oficial del arte mexicano y ha permanecido invisible a diferencia, por ejemplo, del trabajo de grupos como Mira y Germinal. ¿Será que siempre recitamos la misma historia y ni siquiera las feministas nos hemos atrevido a cuestionarla? ¿Será que ese tipo de trabajo estaba más interesado en lo político que en conseguir su legitimación en el medio artístico? ¿Será que toda esta historia sigue guardadita en los archivos?

También me gusta mucho el diálogo que entablaron las nuevas generaciones de artistas feministas con el archivo. Después de la Ibero la expo se va al Claustro de Sor Juana y posteriormente, para finales de agosto a Xalapa, lo ue me recuerda que tengo que ponerme a escribir mi texto para el libro/catálogo de la exposición.

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Cartel setentero de Ana Luisa Barreto del Archivo Ana Victoria Jiménez y De boca en boca y pieza interactiva de Adriana Calatayud, Adriana Raggi y Bruno Bresani del Taller Permanente de Arte y Género a partir del análisis del cartel.

Y por si fuera poca la chamba de la expo, El Banquete de TetlapaMUAC, la cena/acción fue antier para provechar que iba a estar aquí unos días James Oles y pues había que coordinar todo.

Todos los invitados aceptaron participar en la cena/acción de buena gana: Karen Cordero (quien además de ser amiga cercana y miembro de Curare desde un principio, trabajó con él en la expo de Abraham Ángel), Enrique Serrano (amigo de toda la vida y encargado de editar novela póstuma), Patricia Sloane (amiga y cómplice de Olivier de toda la vida), James Oles (copartícipe en diversos proyectos y su pareja durante muchos años), Antonio Saborit (amigo de Olivier de años, participante al igual que Jay y Cuauhtémoc en Un Banquete en Tetlapayac y origen de los materiales sobre Tina Modotti que se encuentran en el archivo Debroise), Ángeles Toledo (amiga con quien Olivier compartió la época en la que el joven crítico entabla su importantísima relación con Lola Álvarez Bravo), Pilar García (quien además de dirigir Arkheia, trabajó con él en diversas curadurías, CURARE, etc.), Cuauhtémoc Medina (amigo, participante en Un Banquete en Tetlapayac y muchas otras cosas), Rafael Ortega (amigo de Debroise y director de imagen de Un Banquete) y Sol Henaro (curadora que conoció poco a Olivier, pero especialista en arte y archivos a quien invité para equilibrar un poco la cena y tratar de encausarla hacia la discusión sobre el archivo y no la remembranza sentimental.

La cena se llevó a cabo en El Hotelito de Miguel Legaria y Cuca Valero. No sólo está ahí mismo el departamento en el que vivió y murió Olivier, sino que ellos, además de ser sus amigos, hicieron el catering en Un Banquete en Tetlapayac. Era el lugar perfecto y me sentí como en uno de esos libros infantiles que le das la vuelta a la hoja y brincan en tercera dimensión. Pasé de lo plano del archivo de documentos a la calidez del testimonio y/o reactuación (reenactment). Nos sirvieron lo mismo que cenaron Eisenstein y sus invitados durante el rodaje de ¡Qué Viva México! y también los invitados de Debroise en Un Banquete en Tetlapayac: gusanos de maguey, guacamole, chiles rellenos, escamoles y pastel. Desafortunadamente no lo pude disfrutar de lleno por estar en la chamba.

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    Ángeles Toledo a punto de ser entrevistada                                          La Cena

Aprovechamos el momento antes de la cena para entrevistar a algunos de los que iban llegando para las grabaciones que vamos a incluir en cada núcleo. Yo espero que estas entrevistas le puedan dar calidez a la expo y un sentido más profundo a los documentos. No sé ni cómo quedaron porque yo estaba nerviosísima puesto que la mayoría de los invitados eran muy cercanos a Olivier y regresar a esa casa, algunos por primera vez desde que falleció, podía acabar en una reunión triste.

Además me sentía que tanto Víctor como yo estábamos de espías (bueno, él con disfraz y toda la cosa, asumiendo el papel del personaje que actúa de espía en la película de Olivier y que en efecto espiaba a Eisenstein) porque ninguno de los dos fuimos amigos de Debroise. Y, he de confesar, un par de invitados me intimida un poco.

La cena salió muy bien. Se habló del archivo, de las formas de investigar de Olivier, de su afán por archivar incluso cosas tan íntimas como el relato de sus propios sueños eróticos con otros colegas. Compartieron anécdotas de su infancia en relación a su novela Traidor ¿y tu? y otras de su juventud cuando conoce a Lola. Creo que resultó en un buen retrato de Olivier, pero también ese sector del sistema artístico mexicano. Ahora habrá que editarlo.

Esta parte del proyecto me interesa particularmente porque es mi propuesta personal de obra hecha a partir del material de un archivo y se une a una larga serie de “conferencias performanceadas” que he dado de manera individual a lo largo de los años, como La Silla (The Anglo, 1998) y Invisibilidad (MAM, 2001) o las que hemos hecho en Pinto mi Raya a lo largo de los años, como Ruedo/Rueda de Prensa (MAM, 1999) o El Mejor Amigo de los Museos (1997, Ex Teresa). En este caso la forma de cena salió a partir de la investigación misma y de seleccionar Un Banquete en Tetlapayac como núcleo de la exposición y jugar con todos los rollos no sólo de reactuación sino casi de repertorio. Además espero que sea un dispositivo útil en la exposición.

   8           9            Invisibilidad Foto: Víctor Lerma                        La Silla         Foto: Mónica Naranjo

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                       Ruedo/Rueda de Prensa                                            El Mejor Amigo de los Museos

Martes, 12 Enero 2010 00:00

Finitud y finalidad

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Llego al MUAC y pido una caja al azar. El territorio por recorrer en este archivo es tan vasto que creo que prefiero la emoción de las sorpresas a una metodología rígida.

La labor frente a mí es titánica y sólo tengo preguntas. ¿Cómo me acerco al archivo de alguien que falleció tan recientemente sin sentir que estoy trasgrediendo su intimidad? ¿Cómo no caer en un homenaje sentimentalón, ni balconear a alguien que ya no puede defenderse? ¿Cómo manejar el material sobre las personas vivas? ¿Cómo evitar que el trabajo en el archivo se convirtiera en un acto de rapiña? ¿Cómo no caer en la autocensura? ¿Cómo encontrar un caminito en esta inmensidad de documentos? ¿Cómo hablar sobre el archivo y las estrategias de reactivación...que es lo que más me interesa? ¿Cómo investigar lo que a me interesa personalmente, aunque no hubiera sido uno de los temas centrales de Olivier?

En fin. Ya irán surgiendo las respuesta....o no.

Los archivos son como una extraña máquina del tiempo que nos permite ver hacia el pasado mientras mantenemos la mirada puesta en el futuro, ambos poco menos que promesas que se nos escurren entre los dedos si no nos situamos en el presente.

En los documentos en el archivo de Olivier se palpa el paso del tiempo; se ve el transcurso de una vida y también de una época. Por un lado, los papeles van trazando su vida paso a paso...logros, fracasos, anhelos. Por ejemplo, me encontré la carta que escribe al Colegio de México, en donde era traductor, avisándoles que va a dedicarse a investigar. Por otro, el paso del tiempo es palpable físicamente: además de los manuscritos, hay páginas escritas a máquina y después desfilan diversas impresiones digitales. Los papeles incluso huelen diferente según la época.

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Carta astral de Olivier Debrooise

Me sorprende encontrar tantas fotocopias. La era de la clonación de archivos que estamos viviendo ahora con toda la tecnología digital ya venía avanzando desde que llegó la fotocopia, que realmente no es tanto tiempo. Yo todavía recuerdo aquellas primeras fotocopias en los sesentas que salían mojaditas y había que colgar a secar.

Me interesa el archivo como contenido y como forma.

¿Cómo sería Olivier en los setentas? Creo que lo conocí en esa época, pero no recuerdo cuándo ni dónde. Tengo que checar si aquella primera exposición que organizamos los cuates de San Carlos en la Alianza Francesa fue durante el tiempo que él estuvo trabajando ahí. Una primera mirada al archivo me muestran a un niño que hacía dibujos y a un joven que escribía cuentos. ¿Los conservaría por nostalgia o para recordar siempre su lado creativo? Hay una carta astral con todo y descripción del personaje....buenísima!!!!

archivo muerto reducido

Eloísa Hernández, que es quien conoce verdaderamente a fondo el archivo porque lo está clasificando, me trae una caja que me lleva vertiginosamente por el tiempo: hojas impresas de su diario personal de 2000, cartas familiares, documentos, tarjetas de amigos y colegas de varias décadas, artículos, el libro que escribió con apoyo del FONCA y hasta algún talón de un boleto de avión o la nota de algún depósito bancario. Es un enorme rompecabezas, máxime que no soy experta en el trabajo de Olivier ni en los temas que a él le interesaban. Creo que lo más congruente sería empezar por lo que sí conozco.

Eloísa me pasa la Caja 39 que incluye material hemerográfico de Olivier de los años setentas. Siguiendo el ritual inevitable del archivo, me pongo los guantes blancos y empiezo.

El primer recorte es el artículo Deslumbra, Impone, Intimida... de Debroise sobre el recién inaugurado MARCO en Monterrey en el periódico EL NORTE el 30 de junio de 1991, en el que afirma:

texto Olivier reducido

"por sus proporciones, más que por sus dimensiones reales, la arquitectura interior del MARCO deslumbra y aterra...(Un museo) trata de introducir al espectador a la obra de arte (...) no de deslumbrarlo con el supuesto genio de los artistas; no se trata de intimidarlo. El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey se sitúa deliberadamente en una línea opuesta."

Su comentario, poético y crítico, está lleno de frases citables, aplicables a otras instituciones museísticas, incluyendo al MUAC:

"No acaban, de cualquier modo, de llenar las paredes. Algunas piezas, de dimensiones (relativamente) más modestas, se ven hasta chicas; los cuadros de Dulce María Núñez, por ejemplo, estampillas perdidas, como ahogándose en la inmensidad de los muros blancos."

Quizá una forma de resolver la exposición sería tomar citas de textos de Olivier que dialoguen con la situación actual.

"Se asume de una vez por todas que el arte es bello, y que lo que está en el museo debe estar allí y no en otra parte. No se presentan las obras, sino que se imponen, sin otro criterio museográfico que ciertas asociaciones visuales, correspondencias vagamente surrealistas y, en este caso preciso, las limitaciones definidas por las mismas dimensiones de los cuadros."

¡¡¡¡UFFFF!!!! Esa podría aplicársele a casi todas las exposiciones.